El devastador terremoto en Panamá de magnitud 7,5 obligó a centenares de pobladores a abandonar sus dormitorios y pernoctar a la intemperie en patios, plazas y calles durante la madrugada del sábado 10 de octubre. La sucesión ininterrumpida de sacudidas sísmicas posteriores al evento principal generó pánico generalizado en diversas comunidades de la península de Azuero y provincias aledañas, donde la población temía el desplome de sus viviendas ante nuevos temblores.
Frazadas, colchonetas inflables y sábanas cubrieron los terrenos descubiertos mientras los vecinos procuraban descansar lejos de cables eléctricos y estructuras agrietadas. La angustia se apoderó de distritos enteros como Parita y Los Pozos, pertenecientes a la provincia de Herrera, donde ancianos, niños y adultos prefirieron soportar la intemperie antes que arriesgarse a quedar atrapados en el interior de sus casas.
Un centenar de réplicas tras el sismo principal
El evento sísmico mayor ocurrió a las 12:56 horas del viernes 9 de octubre y registró una magnitud de 7,5, de acuerdo con los registros oficiales emitidos por el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. El epicentro del temblor se localizó a 39 kilómetros al noroeste de la localidad de Tonosí, en plena península de Azuero, con una profundidad de apenas cuatro kilómetros, lo que incrementó la fuerza del sacudón superficial.
Durante las horas siguientes y hasta el amanecer del sábado, la actividad tectónica no dio tregua a los habitantes. Únicamente entre la medianoche del viernes y las 03:44 horas del sábado se computaron 23 eventos telúricos con intensidades de entre 4,3 y 5,5 grados de magnitud. Hacia la noche, el recuento global de las autoridades científicas ya superaba el centenar de réplicas, concentradas principalmente en la región de Azuero y en Soná, manteniendo a toda la ciudadanía bajo zozobra constante.
Destrozos en templos patrimoniales y testimonios de la catástrofe
El impacto del fuerte sismo causó estragos considerables en monumentos y edificaciones de alto valor histórico. En la comunidad de Parita, la emblemática iglesia colonial construida en 1656 experimentó la caída total de la parte alta de su torre campanario. Paralelamente, en el distrito de Los Pozos, el templo católico del poblado sufrió severas averías arquitectónicas, incluyendo el colapso parcial de la fachada principal y el derrumbe de su torre.
Los vecinos compartieron momentos de profunda desesperación durante la noche más larga de la región. El octogenario Ambrosio Pérez manifestó que el terremoto le arrebató el sueño y remarcó que, a pesar de haber vivido temblores leves en el pasado, jamás había enfrentado una situación de tal magnitud. Por su parte, Noris Ávila describió desde Parita la imposibilidad de conciliar el descanso, mientras que Emilda De Hernández, vecina de la zona, narró que las réplicas se percibían cada cinco minutos, por lo que su grupo familiar permaneció afuera hasta la salida del sol.
Nacimientos en patios hospitalarios y balance general
La contingencia obligó a replantear el funcionamiento de los servicios asistenciales en Azuero y Coclé. Debido al peligro latente de colapso de la infraestructura sanitaria, el personal de salud trasladó salas enteras de atención médica hacia sectores exteriores e instalaciones provisorias. En el hospital de Aguadulce, varios recién nacidos llegaron al mundo en áreas acondicionadas de urgencia al aire libre, mientras los equipos médicos atendían los partos en medio de temblores recurrentes.
Equipos de emergencia e inspección técnica iniciaron evaluaciones exhaustivas para determinar la habitabilidad de centros educativos, escuelas, hospitales y dependencias oficiales tras el paso del fenómeno telúrico. La magnitud de esta catástrofe despierta el interés y la solidaridad en Paraguay y la comunidad internacional, que siguen con atención la evolución de las tareas de ayuda humanitaria y rescate en territorio panameño.
Datos clave
- Magnitud y epicentro: El terremoto principal alcanzó 7,5 de magnitud a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, con cuatro kilómetros de profundidad focal.
- Enjambre sísmico: Se registraron más de 100 réplicas; entre la medianoche y la madrugada del sábado se contabilizaron 23 movimientos de entre 4,3 y 5,5 grados.
- Patrimonio dañado: Las iglesias históricas de Parita (construida en 1656) y Los Pozos perdieron partes de sus torres y fachadas por las vibraciones.
- Partos al aire libre: El hospital de Aguadulce debió atender múltiples nacimientos en espacios abiertos para resguardar la vida de pacientes y sanitarios.






