El devastador terremoto en Panamá de magnitud 7,5 ocurrido a inicios de octubre generó hasta la fecha más de 1.152 réplicas sísmicas en diversas localidades del territorio centroamericano. Ante esta situación, especialistas del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá iniciaron intensas labores de inspección geológica para evaluar las deformaciones del suelo. La comitiva técnica recorrió puntos estratégicos del litoral y zonas interiores para vigilar la falla geológica de Azuero-Soná.
Instalación de nuevos equipos de monitoreo sísmico
Los técnicos universitarios desplegaron estaciones de medición en sectores de la provincia de Veraguas como Quebro, Soná, Quebrada Grande y Mariato. Del mismo modo, ubicaron nuevos dispositivos en la comunidad de Macaracas, dentro de la provincia de Los Santos, para densificar la red de detección.
A la par de estos nuevos emplazamientos, los científicos verificaron el funcionamiento de los sismógrafos localizados en Las Tablas y Penonomé. Néstor Luque, máxima autoridad del Instituto de Geociencias, explicó que estas tareas en el terreno son fundamentales para cruzar datos satelitales con mediciones físicas directas. Según los relevamientos iniciales, se constataron desplazamientos notables hacia los distritos de Tonosí y Los Santos.
Consecuencias del terremoto en Panamá y riesgo de derrumbes
Las autoridades científicas remarcaron que el sismo afectó de manera directa la estabilidad de laderas y terrenos escarpados en varias provincias. Por esta razón, el monitoreo geológico posterior al terremoto en Panamá busca prevenir tragedias ante el riesgo inminente de nuevos aludes de tierra.
Los especialistas alertaron a las comunidades locales que las precipitaciones registradas en los últimos días saturan el suelo. El agua debilita las capas de roca y tierra, elevando el peligro de deslizamientos repentinos en áreas donde ya hubo desprendimientos previos. Por este motivo, los equipos técnicos aconsejaron mantenerse alejados de las laderas inestables y acatar las directivas de protección civil.
Complejidad geológica y memoria paleosísmica
El estudio de la fractura cortical que causó el terremoto en Panamá aporta información invaluable para la paleosismología. Esta rama de la ciencia analiza las huellas que dejaron grandes temblores en el pasado para entender la regularidad y magnitud de los eventos sísmicos regionales.
La estructura conocida como sistema Azuero-Soná posee una escala regional con orientación noroeste a sureste y combina movimientos de desgarre con compresión y extensión. Los antecedentes históricos registran un potente sismo en el año 1913 con una magnitud calculada en 6,9 que provocó deslizamientos y un pequeño tsunami. No obstante, Luque señaló que los registros históricos instrumentales todavía son limitados para calcular con certeza la recurrencia periódica de semejantes fenómenos.
Datos clave
- Magnitud y réplicas: el sismo de magnitud 7,5 ya produjo más de 1.152 réplicas registradas por los sensores científicos.
- Ampliación de la red: se instalaron nuevas estaciones de monitoreo en localidades de Veraguas y Los Santos para vigilar la corteza terrestre.
- Riesgo por lluvias: advierten sobre posibles deslizamientos de tierra debido a la saturación hídrica en laderas inestables.
- Antecedente histórico: la falla involucrada ya produjo un recordado terremoto de magnitud 6,9 en el año 1913.






