Un taller de artesanía impulsado por la creadora Yolanda Torres Pupo capacita a niñas y adolescentes en la comunidad rural de El Tejar, perteneciente al municipio de Majibacoa. La propuesta pedagógica se desarrolla dos veces al mes en la propia residencia de la artesana, donde las participantes aprenden costura, bordado y técnicas tradicionales con fibras vegetales.
La experiencia busca ofrecer herramientas técnicas a las nuevas generaciones en un poblado de menos de 1.200 habitantes. Frente a un escenario económico complejo, la transmisión de oficios manuales se posiciona como una alternativa concreta para fomentar la autosuficiencia de las jóvenes.
La evolución del taller de artesanía en el hogar
El proyecto denominado Retazos y Fantasías comenzó hace aproximadamente tres años como una labor individual de confección de muñecos. Con el paso de los meses, varias menores del vecindario se acercaron por curiosidad y pidieron aprender las técnicas de confección.
Al notar el interés comunitario, la anfitriona decidió abrir formalmente las puertas de su vivienda para compartir sus saberes. Actualmente asisten entre seis y siete alumnas que trabajan con máquinas de coser, telas en desuso e hilos provistos en el lugar.
La coordinadora remarcó que las puertas continúan abiertas para cualquier otra persona de la zona que desee sumarse. Su meta principal radica en que las alumnas adquieran destrezas prácticas que faciliten su desenvolvimiento financiero en la adultez.
Materiales autóctonos y técnicas tradicionales
Durante las jornadas de trabajo, las concurrentes aprenden a dominar el tejido con fibra de yarey, un recurso vegetal muy utilizado en el oriente cubano para la cestería y la sombrerería. La labor con este elemento natural estimula la motricidad fina y rescata tradiciones manuales de la región.
Una de las participantes habituales es Melody Isabel Barceló Quiala, una estudiante de catorce años del centro mixto educativo 26 de Julio. La joven relató que asistir a este taller de artesanía le permitió dominar puntadas básicas de costura, fabricar juguetes de trapo y trabajar con fibras silvestres.
La adolescente combina esta formación con actividades de la Red Juvenil Comunitaria de su localidad. En ese colectivo participa de campamentos donde recolectan semillas silvestres para ornamentación y asiste a charlas sobre prevención de adicciones y salud reproductiva.
Integración comunitaria en Las Parras
El Tejar forma parte de la circunscripción 56 dentro del consejo popular Las Parras, una demarcación que promueve iniciativas vecinales para encarar las dificultades cotidianas. Entre estos planes figura el programa local Mi barrio por la Patria, enfocado en el bienestar social y el autoabastecimiento.
En ese entorno solidario, el taller de artesanía actúa como un nodo de contención comunitaria para la juventud femenina. La actividad artística promueve la reutilización de materiales textiles descartados y fortalece los lazos intergeneracionales entre las pobladoras del lugar.
La experiencia demuestra cómo pequeñas iniciativas barriales pueden generar impactos duraderos en comunidades pequeñas sin depender de grandes presupuestos. La transmisión de saberes prácticos ofrece una perspectiva de desarrollo laboral a las familias rurales.
Datos clave
- Iniciativa local: La casa taller Retazos y Fantasías funciona en El Tejar, dentro del municipio de Majibacoa, orientada a niñas y adolescentes.
- Capacitación práctica: Las clases se realizan dos veces al mes y cubren bordado, costura de muñecos y tejido tradicional con fibra de yarey.
- Objetivo económico: La promotora Yolanda Torres Pupo busca que las alumnas cuenten con herramientas útiles para su futura independencia económica.
- Impacto juvenil: Participantes como Melody Barceló integran además redes comunitarias de recolección de materiales y prevención social.






