El Gobierno de República Dominicana estima que los subsidios a los combustibles alcanzarán 40.000 millones de pesos hacia finales de 2026. La cifra equivale a unos 650.968.400 dólares y busca contener el impacto directo de los incrementos en los precios internacionales del petróleo sobre el mercado local. El presidente Luis Abinader comunicó esta proyección durante su comparecencia en el espacio La Agenda Semanal.
La administración dominicana señaló que el paquete de contención económica incluye también una importante inyección de recursos en el sector eléctrico. De acuerdo con las estimaciones oficiales, el subsidio para la energía demandará unos 100.000 millones de pesos en el mismo ciclo, lo que representa un aumento de 14.000 millones respecto al cálculo original.
Impacto fiscal de los subsidios a los combustibles
El mandatario explicó que los subsidios a los combustibles se sostienen mediante una serie de ahorros internos y adecuaciones presupuestarias ejecutadas desde principios del año fiscal. Con estas reasignaciones, el Estado procura mantener la disciplina tributaria y ajustarse a los topes fiscales sin descuidar la protección social ante los shocks del mercado internacional.
Abinader diferenció los programas de asistencia estructural de estas ayudas extraordinarias. Mientras que las coberturas permanentes atienden a familias en situación de vulnerabilidad o con personas con discapacidad, las transferencias a los hidrocarburos y fertilizantes responden a contingencias geopolíticas que amenazan con desestabilizar la inflación y empujar a más hogares hacia la pobreza.
Respaldos al agro y estabilidad en la producción
El encarecimiento internacional de los insumos agrícolas motivó también una serie de aportes directos para el campo dominicano. El Poder Ejecutivo destinó 2.200 millones de pesos, equivalentes a casi 36 millones de dólares, para compensar las subas de la urea, componente indispensable para la producción de fertilizantes.
Según detalló el mandatario, la ausencia de esta compensación estatal habría generado incrementos de entre el 30% y el 40% en los costos de los abonos agrícolas. Esta subida de costos habría marginado a pequeños productores, restringiendo las superficies de siembra y provocando una posterior escalada en los alimentos de la canasta básica.
Estructura de las tarifas eléctricas y consumo
En la misma presentación, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, remarcó que las tarifas eléctricas se mantienen congeladas desde 2022. La autoridad aclaró que los montos más elevados que algunos usuarios perciben en sus facturaciones responden a variaciones estacionales de consumo o a transiciones hacia escalones de cobro más altos.
El cuadro tarifario vigente fija un costo de 6,90 pesos por kilovatio para quienes consumen hasta 200 kilovatios mensuales. Si la demanda sube a 300 kilovatios, el costo se ubica en 8,59 pesos, mientras que entre 300 y 700 kilovatios asciende a 12,89 pesos por unidad. Superado ese umbral, el valor trepa a 13,09 pesos por kilovatio consumido sin esquema escalonado.
Al igual que la contención aplicada en los subsidios a los combustibles, el esquema tarifario busca evitar un shock inflacionario generalizado. El ministro remarcó que, si bien existen pequeñas diferencias entre las distribuidoras regionales, las variaciones no alteran la base de protección tarifaria dispuesta por el Estado.
Datos clave
- El gasto estimado en subsidios a los combustibles rondará los USD 650,9 millones (RD$ 40.000 millones) en 2026.
- El aporte eléctrico demandará unos USD 1.627 millones (RD$ 100.000 millones) tras incrementarse la previsión inicial.
- Las tarifas de electricidad no sufren modificaciones desde 2022, según confirmó el Ministerio de Energía y Minas.
- El apoyo al campo sumó RD$ 2.200 millones para frenar aumentos de hasta 40% en fertilizantes derivados de la urea.






