Las campañas coordinadas de hostigamiento en redes sociales se convirtieron en una amenaza para el ejercicio del periodismo, especialmente para las mujeres periodistas, que sufren además ataques de género. La advertencia la hizo la periodista colombiana Catalina Lobo Guerrero durante la 82.ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se realiza en Bogotá.
Cómo funcionan los ataques
Lobo Guerrero, periodista independiente y excorresponsal, explicó que estas campañas utilizan granjas de troles: cuentas que inundan las redes con mensajes coordinados para generar un clima de hostigamiento contra un periodista.
El objetivo, según explicó, no es discutir una publicación o una investigación, sino desacreditar personalmente al periodista y destruir su credibilidad ante la ciudadanía.
El riesgo de la autocensura
La presión constante puede tener un efecto más profundo: la autocensura. Cuando el miedo a nuevas agresiones empieza a influir en qué temas se cubren o qué información se publica, el perjuicio alcanza a toda la sociedad.
Una distancia preocupante con la ciudadanía
La periodista sostuvo que la libertad de prensa no puede defenderse solo desde las redacciones: necesita el respaldo de una ciudadanía que entienda la función democrática del periodismo.
Como ejemplo, contó una experiencia realizada en Lima, Perú, llamada «Barra política», en la que periodistas dialogaron directamente con ciudadanos sobre su percepción de los medios. El ejercicio mostró una distancia preocupante: parte de la población no considera al periodismo una institución democrática que deba ser defendida.
La precariedad del periodismo independiente
Lobo Guerrero también alertó sobre la fragilidad económica del periodismo independiente, que depende de becas y fondos para financiar sus investigaciones. Advirtió que algunos mecanismos de financiamiento pueden condicionar las agendas al priorizar ciertos temas, lo que plantea dudas sobre la autonomía editorial.
Alianzas para resistir
Como respuesta, destacó el valor de las alianzas entre medios y organizaciones de investigación de la región, entre ellas:
- Ojo Público (Perú),
- Armando.info (Venezuela),
- La Silla Vacía (Colombia),
- el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).
Estas colaboraciones permiten ampliar el alcance de las investigaciones y fortalecer su impacto.
Nuevas amenazas para la prensa
La exposición se suma a otras advertencias planteadas en la asamblea de la SIP, como la del periodista Ricardo Calderón, de Noticias Caracol, sobre el acoso judicial. En conjunto, muestran que las amenazas contra la prensa ya no se limitan a la violencia física: el desprestigio digital, el hostigamiento de género, las demandas y la precariedad económica también debilitan el periodismo y el derecho de la ciudadanía a estar informada.






