La polémica sobre la gestión de la sangre en Cuba cobró fuerza tras la denuncia pública del creador digital Alexey Marrero, quien expuso la falta de insumos médicos durante una urgencia familiar en La Habana. El comunicador relató que los centros asistenciales carecían de unidades disponibles y obligaron a sus allegados a buscar donantes por cuenta propia. El caso reavivó cuestionamientos sobre la transparencia estatal y el destino final de las extracciones voluntarias.
Reclamos ciudadanos ante el desamparo hospitalario
Marrero detalló que debió movilizar contactos de forma desesperada ante la negativa de los depósitos hospitalarios para cubrir la necesidad de su familiar. La situación lo impulsó a cuestionar qué ocurre verdaderamente con los recursos obtenidos en las constantes jornadas públicas de extracción. Según su testimonio, la población acude a los centros médicos bajo la convicción de auxiliar a víctimas de accidentes o enfermos locales.
El reclamo del activista apuntó a una marcada asimetría entre las campañas de solidaridad y la respuesta del sistema público. Los ciudadanos expresan descontento al comprobar que las reservas no aparecen cuando se presentan cuadros de extrema gravedad. Organizaciones civiles sostienen que la falta de rendición de cuentas sobre estos biológicos fomenta la desconfianza generalizada en las instituciones de salud estatales.
El destino comercial de la sangre en Cuba
Frente a las quejas ciudadanas, el Ministerio de Salud Pública de la isla afirma que el programa oficial se abastece mediante colectas voluntarias coordinadas por los Comités de Defensa de la Revolución. Las autoridades afirman que el material se destina prioritariamente a cirugías complejas, tratamientos oncológicos y emergencias maternas. Asimismo, la versión oficial remarca que el noventa y cinco por ciento de las extracciones se procesa en laboratorios biotecnológicos internos para generar hemoderivados.
Sin embargo, registros independientes contradicen el discurso gubernamental con datos aduaneros internacionales. Reportes del Observatorio de Complejidad Económica y documentos analizados por el centro de estudios Archivo Cuba revelan que el país captó cientos de millones de dólares mediante la venta externa de plasma y hemoderivados. De acuerdo con informes presentados ante organismos internacionales, entre 1995 y 2019 el Estado exportó productos sanguíneos por más de setecientos noventa millones de dólares.
Las investigaciones de medios independientes como elTOQUE indican que la colocación de derivados de sangre en Cuba en el comercio exterior incluyó envíos a destinos como Brasil por sumas millonarias en años recientes. Estos cargamentos de derivados biológicos generaron divisas para el Estado, en marcado contraste con el desabastecimiento cotidiano que padecen los centros hospitalarios de la isla. Diversas organizaciones han calificado esta práctica como una explotación económica de la solidaridad ciudadana.
Deterioro del sistema sanitario y auge del mercado negro
La precariedad en el manejo de la sangre en Cuba se agrava con el derrumbe sistemático en la cantidad de donantes regulares. Cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información confirman que las extracciones cayeron más de un cincuenta y dos por ciento en dos décadas, pasando de quinientas ochenta y cinco mil en 2003 a poco más de doscientas cincuenta mil en 2023. El éxodo masivo y el desgaste nutricional explican esta merma sostenida.
A raíz de este déficit estructural, los hospitales suelen exigir que las familias presenten donantes de reposición para autorizar procedimientos quirúrgicos o atender urgencias. Esta exigencia institucional empujó a numerosos enfermos hacia un mercado informal de captación remunerada. Ante la lentitud burocrática y el faltante de reactivos, proliferan pagos clandestinos a particulares para conseguir transfusiones que los bancos oficiales no garantizan.
Datos clave
- Denuncia pública: el creador digital Alexey Marrero expuso la escasez crítica de transfusiones hospitalarias tras afrontar una emergencia médica familiar en la isla.
- Exportaciones millonarias: registros comerciales internacionales revelan ventas estatales de plasma y hemoderivados por más de 790 millones de dólares entre 1995 y 2019.
- Derrumbe de donaciones: las estadísticas oficiales registran una caída del 53 % en las captaciones de sangre entre 2003 y 2023, debido a la crisis alimentaria y la emigración.
- Mercado paralelo: la exigencia de donantes de reemplazo forzó a los pacientes a recurrir a pagos informales para acceder a transfusiones urgentes.






