El deterioro estructural de la salud pública en Cuba ha generado una transformación profunda en las expectativas de la población sobre la gestión de los servicios básicos. De acuerdo con el IX Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, difundido por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el 66% de la ciudadanía prefiere que el sistema combine administración estatal y privada para superar las fallas crónicas de atención.
La investigación recolectó datos entre el 27 de junio y el 29 de julio mediante 1.318 entrevistas presenciales en 79 localidades de todas las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud. Los resultados muestran un descontento masivo con la capacidad del Estado para sostener los pilares que históricamente caracterizaron al régimen insular.
Preferencia por un modelo mixto de gestión
El estudio sociológico constató que la inclinación hacia una administración combinada supera ampliamente al esquema tradicional. Solo un 21% de los entrevistados defendió que los servicios sanitarios y formativos permanezcan de forma exclusiva bajo control gubernamental. Apenas un 6% expresó su preferencia por un modelo completamente privado, mientras que otro 6% no supo qué responder y un 1% prefirió omitir su contestación.
La brecha generacional acentúa estas opiniones dentro de la isla. El 78% de las personas situadas entre los 18 y 30 años se inclinó por una apertura hacia la inversión privada complementaria. Entre los mayores de 70 años, este respaldo desciende al 53%, mientras que la defensa del monopolio estatal alcanza el 35% en esa franja de edad.
Demanda por cambios en la salud pública en Cuba
La infraestructura sanitaria fue calificada de manera negativa por el 82% de los participantes en la muestra. Apenas un 13% evaluó las instalaciones como regulares y solo un 3% otorgó una calificación positiva. La percepción refleja que la salud pública en Cuba atraviesa uno de sus momentos más delicados ante la falta de recursos médicos, insumos esenciales y mantenimiento edilicio.
El sector educativo exhibe un patrón similar, aunque con cifras ligeramente menos críticas. Un 56% de los participantes describió como malo el estado edilicio de las escuelas, frente a un 32% que lo consideró regular y un 5% que lo aprobó. Ambos indicadores demuestran que las dos banderas históricas de la revolución sufren un desgaste sostenido frente a las exigencias comunitarias.
En cuanto a las prioridades urgentes para el corto plazo, el abastecimiento de medicamentos y la cobertura asistencial figuraron en el 34% de los cuestionarios. Esta inquietud fue superada por los reiterados cortes de energía eléctrica con un 70%, el déficit en la distribución de alimentos con 52% y el incremento constante del costo de vida con 45%.
Colapso generalizado de servicios e infraestructura
El relevamiento del observatorio expuso que la inconformidad abarca a la totalidad de las prestaciones públicas básicas. Un contundente 95% de los ciudadanos consultados catalogó de pésimo el funcionamiento del tendido eléctrico nacional. Asimismo, la recolección de desperdicios cosechó un 87% de apreciaciones desfavorables, mientras que la conectividad telefónica y digital registró un 86% de desaprobación.
El suministro de agua potable y la red cloacal sumaron un 84% de opiniones negativas, en tanto las carreteras acumularon un 80% de rechazo. Esta situación socioeconómica precaria impacta de lleno en la salud pública en Cuba y en la percepción ciudadana generalizada. La conjunción de apagones diarios, escasez de fármacos e inflación presiona sobre las familias y reconfigura los reclamos sociales hacia modelos de gestión descentralizados y eficientes.
Datos clave
- El 66% de la población encuestada respalda la creación de un sistema que combine oferta pública y privada en atención sanitaria y educación.
- Un 82% de desaprobación recibieron los hospitales y policlínicos cubanos respecto al estado material de sus dependencias.
- El 78% de los jóvenes de 18 a 30 años favorece la apertura hacia el sector privado, frente al 53% de los mayores de 70 años.
- La escasez sanitaria y el acceso a medicinas constituyen la cuarta mayor urgencia cotidiana para el 34% de los hogares.






