La represión en Venezuela mantiene sus estructuras y mecanismos de control prácticamente inalterados a pesar de la captura del exmandatario Nicolás Maduro y las recientes liberaciones de prisioneros. Así lo denunciaron representantes de Amnistía Internacional y de la Organización de las Naciones Unidas durante esta semana en Europa.
Ambas organizaciones expresaron su profunda preocupación por la continuidad de las detenciones arbitrarias y la falta de reformas legales de fondo bajo la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez. Las entidades internacionales aseguraron que los recientes cambios en la conducción política del país sudamericano no se traducen en garantías reales para los derechos fundamentales.
Advertencias sobre la continuidad del sistema represivo
Clara del Campo, representante de Amnistía Internacional Venezuela, afirmó desde Madrid que las medidas adoptadas por las autoridades interinas constituyen únicamente alivios parciales. Explicó que las excarcelaciones concretadas desde enero se han dado de manera gradual y discrecional, sin que se hayan anulado los procesos penales en contra de los beneficiados.
Del Campo destacó que la arquitectura institucional que hizo posible las persecuciones políticas sigue operando plenamente. La vocera enfatizó que mientras estas concesiones dependan de la voluntad de las autoridades y no del cumplimiento estricto de obligaciones internacionales, no existen motivos para ser optimistas respecto a un cambio real.
De acuerdo con los datos presentados por la organización defensora de los derechos humanos, cerca de 400 personas continúan privadas de su libertad por motivos políticos en el país caribeño. Muchas de ellas enfrentan serios problemas de salud que requieren asistencia médica inmediata dentro de las sedes penitenciarias.
Persistencia de la represión en Venezuela según la ONU
Por su parte, la presidenta de la Comisión Internacional de Investigación de la ONU para el caso venezolano, Sofia Macher, sostuvo en Ginebra que las aperturas observadas son meramente cosméticas. La especialista remarcó que la estructura estatal orientada a silenciar a la oposición y controlar a la sociedad civil permanece intacta tras la salida de Maduro del poder.
Macher señaló que aunque los cargos directivos de algunas dependencias hayan cambiado, la represión en Venezuela continúa ejecutándose a través de los mandos medios y los cuerpos de seguridad. Instituciones como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y la Guardia Nacional Bolivariana no han atravesado proceso alguno de reestructuración o reforma democrática.
La comisionada calificó la coyuntura actual como una ventana de oportunidad crítica que la comunidad internacional debe aprovechar. A su criterio, los países con influencia en la región deben presionar de manera firme para lograr un desmantelamiento efectivo de todo el aparato estatal represivo.
La postura oficial y el contexto institucional
El Gobierno interino de Venezuela defendió su gestión ante el Consejo de Derechos Humanos sosteniendo que ha habido avances significativos. Las autoridades oficialistas hicieron referencia a la aprobación de una Ley de Amnistía y afirmaron haber liberado a miles de personas detenidas durante los últimos meses.
Asimismo, la representación oficial venezolana solicitó formalmente que no se renueve el mandato de la Misión Internacional Independiente de la ONU. Sin embargo, los informes independientes señalan que al menos doce altos cargos del actual equipo de gobierno continúan vinculados con investigaciones por violaciones a los derechos fundamentales.
Para los organismos de derechos humanos, la vigencia del marco legal restrictivo funciona como una amenaza latente contra la población. Esta situación genera un clima de incertidumbre donde el ejercicio de libertades civiles sigue estando condicionado a la tolerancia del poder de turno.
Datos clave
- Amnistía Internacional y la ONU advierten que las estructuras de persecución política no sufrieron modificaciones tras la detención de Nicolás Maduro.
- Cerca de 400 detenidos políticos permanecen encarcelados y los liberados continúan sometidos a procesos judiciales abiertos.
- Los cuerpos de seguridad como el Sebin y la Guardia Nacional Bolivariana mantienen sus mismos esquemas operativos y mandos medios.
- Organizaciones internacionales solicitan a la comunidad diplomática exigir el desmantelamiento definitivo de las leyes punitivas.






