El proyecto que plantea la reducción de jornada laboral a 40 horas semanales en Paraguay continúa sin avances legislativos en la Cámara de Senadores, a pesar de que el Congreso de Brasil sancionó recientemente una reforma similar. La iniciativa, promovida por el legislador José Oviedo en noviembre de 2024, permanece trabada en las comisiones asesoras tras meses de discusión y audiencias públicas.
El parlamentario lamentó la paralización del trámite legislativo en la sede parlamentaria de Asunción. Oviedo remarcó que las diferentes comisiones ni siquiera han convocado a sesiones para estudiar el articulado del documento, atribuyendo esta situación a la falta de voluntad política para tratar transformaciones de fondo en las condiciones de trabajo.
El panorama internacional frente al freno local
La reactivación del debate cobra fuerza luego de que el Senado de Brasil eliminara el esquema tradicional de seis días laborales por uno de descanso. La modificación constitucional en el país vecino consagró una pauta de cinco jornadas operativas y dos de pausa semanal sin que ello signifique una merma en las remuneraciones.
En contraste, en el parlamento paraguayo el planteamiento de una reducción de jornada laboral tropieza con una falta total de voluntad política para emitir dictámenes. Oviedo destacó que existen datos globales contundentes que respaldan su texto, pues de un universo de 144 países analizados, el 67,36 % aplica topes semanales de 40 horas o menos, mientras que solo el 24,31 % mantiene cargas iguales o mayores a 48 horas.
El legislador agregó que las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo confirman que acortar las jornadas no perjudica a las empresas. De acuerdo con los registros internacionales mencionados por el proyectista, los mercados que implementaron esta medida lograron incrementos de hasta 37 % en productividad y 30 % en ventas comerciales.
Posturas contrarias a la reducción de jornada laboral
El sector productivo formal ha manifestado una fuerte resistencia frente a esta iniciativa parlamentaria mediante documentos remitidos a las autoridades legislativas. Voceros del Centro de Importadores del Paraguay y de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay argumentaron que modificar las horas de trabajo perjudicaría la competitividad ante los altos índices de informalidad reinantes en la economía nacional.
Desde el gremio mercantil señalaron que existen falencias estructurales previas que recortan la calidad de vida de los empleados, como el deficiente servicio de transporte público metropolitano. Afirmaron que el tiempo que la ciudadanía pierde diariamente en el tráfico vehicular representa un problema más urgente que requiere intervención estatal antes de alterar las normas contractuales vigentes.
Por su parte, los directivos de los importadores catalogaron la propuesta de inoportuna debido a la reducida cobertura de la seguridad social y el recurrente incumplimiento del Código del Trabajo. Sostuvieron que el país debe priorizar la flexibilización de contratación para generar empleo pleno, siguiendo modelos como el régimen legal especial diseñado para las micro, pequeñas y medianas empresas.
Evaluaciones técnicas entre salud pública y costos económicos
El Poder Ejecutivo presenta visiones divergentes respecto al impacto real de la medida en la sociedad. El Ministerio de Industria y Comercio alertó sobre el riesgo de un encarecimiento laboral directo que incentive la contratación informal, recordando que de más de 450.000 unidades productivas registradas con RUC, apenas unas 43.140 cumplen con las inscripciones simultáneas ante la previsional y la cartera laboral.
En contrapartida, las dependencias técnicas del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social evaluaron los efectos de una reducción de jornada laboral sobre el bienestar físico y mental de los asalariados. Los dictámenes sanitarios determinaron que superar las 40 horas por semana incrementa sustancialmente cuadros clínicos de depresión, ansiedad, insomnio y patologías coronarias.
Los informes médicos citaron análisis de organismos internacionales donde se atribuyen cientos de miles de muertes anuales a semanas laborales extensas. La cartera sanitaria remarcó que un límite semanal de 40 horas funciona como una barrera preventiva eficiente para cuidar la resistencia biológica de las personas, además de mitigar el ausentismo y los accidentes en los centros de trabajo.
Datos clave
- El proyecto de ley impulsado en noviembre de 2024 busca fijar un tope de 40 horas de trabajo por semana sin recorte salarial.
- La iniciativa permanece congelada en las comisiones asesoras del Senado paraguayo sin dictamen ni fecha prevista de tratamiento.
- Los gremios empresariales sostienen que la medida aumentará los costos operativos y profundizará la informalidad del mercado.
- El Ministerio de Salud respalda el límite de 40 horas al advertir que jornadas más extensas elevan el riesgo de patologías cardíacas y agotamiento.






