Una ráfaga rápida de radio que recorrió más de 10.000 millones de años luz fue detectada por un equipo astronómico internacional desde Sudáfrica. El destello cósmico partió cuando el universo contaba con apenas 3.000 millones de años de antigüedad. Este suceso proporciona información clave para examinar el material intergaláctico primitivo.
El registro de la ráfaga rápida de radio
El fenómeno fue bautizado como FRB 20240304B y su detección inicial ocurrió mediante el radiotelescopio MeerKAT, situado en Sudáfrica. La señal atravesó gigantescas acumulaciones de gas ionizado durante cerca del 80 % de la historia del universo. Estos destellos milimétricos resultan fundamentales porque iluminan regiones remotas del cosmos que los instrumentos convencionales no logran visualizar.
Los detalles de la investigación fueron difundidos por la revista Science. El análisis concluye que la emisión llegó a la Tierra con una dispersión marcada, lo que confirma que recorrió vastas distancias intergalácticas. Este retraso en las frecuencias muestra la presencia de campos magnéticos y gases electrificados en épocas cósmicas tempranas.
Pistas sobre el origen y los magnetares
El estudio de esta ráfaga rápida de radio aportó evidencias sobre las fuentes físicas que producen estos pulsos. Una de las hipótesis más aceptadas vincula las descargas con magnetares, un tipo de estrella de neutrones que posee campos magnéticos intensos. Estos cuerpos compactos surgen habitualmente tras la explosión final de estrellas masivas.
La galaxia anfitriona presenta dimensiones reducidas, escasez de elementos metálicos y una actividad acelerada de formación estelar. De acuerdo con los investigadores de la Universidad de Sídney, estas características encajan con el nacimiento de magnetares jóvenes. La observación descarta en gran medida la fusión de estrellas de neutrones viejas para este evento concreto.
Observaciones con el telescopio James Webb
Para identificar la galaxia emisora se requirió el apoyo del telescopio espacial James Webb. Los observatorios terrestres no consiguieron captar el origen debido a la distancia y la antigüedad del evento. La tecnología infrarroja del observatorio espacial permitió medir el desplazamiento al rojo de 2,148 en el sistema anfitrión.
El profesor Ben Stappers, especialista de la Universidad de Mánchester, remarcó que el propósito científico inmediato consiste en rastrear destellos aún más antiguos. Rastrear cada ráfaga rápida de radio de esta magnitud permitirá a los astrofísicos aproximarse a las primeras generaciones de estrellas formadas tras el origen cósmico.
Datos clave
- Distancia récord: La señal FRB 20240304B recorrió más de 10.000 millones de años luz antes de llegar a los sensores en la Tierra.
- Instrumentos combinados: El radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica captó la señal y el telescopio espacial James Webb identificó su galaxia.
- Origen estelar: El entorno observado favorece la teoría de que estos destellos provienen de magnetares nacidos en supernovas.






