El único radar meteorológico operativo con el que cuenta el país permanece inactivo desde mayo debido a desperfectos técnicos y demoras burocráticas. La situación reduce severamente la precisión para rastrear en tiempo real la evolución de tormentas severas y caída de granizo. La falta de este instrumento técnico compromete la capacidad operativa de los pronosticadores en periodos de inestabilidad climática aguda.
Eduardo Mingo, titular de la Dirección de Meteorología e Hidrología, confirmó en declaraciones a la radio 780 AM que el dispositivo instalado en la ciudad de San Lorenzo no emite lecturas desde hace varios meses. El especialista lamentó que la última barrida del aparato fuera registrada a mediados de año, dejando al territorio sin su principal recurso tecnológico para anticipar temporales de gran magnitud.
Trabas administrativas para el radar meteorológico
La prolongada paralización del dispositivo responde a una combinación de lentitud en los procesos de adquisición y reparaciones dentro del Estado paraguayo. De acuerdo con las explicaciones brindadas por la máxima autoridad meteorológica, los trámites administrativos complejos y varios contratiempos internos en la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil impidieron agilizar el arreglo del equipo.
En paralelo a la avería en San Lorenzo, la institución técnica tenía planificada la compra de una nueva unidad para fortalecer el sistema de vigilancia climática. Sin embargo, los recortes presupuestarios dispuestos dentro del ente aeronáutico terminaron por cancelar la licitación que ya se encontraba en una fase avanzada de gestión, postergando la renovación tecnológica requerida para salvaguardar a la población.
Costos y alcance de la red indispensable
El proyecto integral diseñado por los especialistas locales contemplaba la instalación gradual de cinco estaciones operativas para cubrir aproximadamente el ochenta por ciento de la superficie del país. Cada una de estas estructuras demanda una inversión cercana a los cuatro millones de dólares y posee un radio de detección de entre ciento cincuenta y doscientos cincuenta kilómetros a la redonda.
La función principal de esta tecnología radica en su capacidad para medir la densidad del agua e identificar núcleos de granizo en el interior de las nubes de desarrollo vertical. Al carecer de esta lectura continua y precisa, los meteorólogos deben recurrir a imágenes satelitales globales e indicadores complementarios, los cuales no brindan el detalle milimétrico necesario para emitir alertas tempranas de emergencia.
Impacto en la prevención de desastres severos
La inoperatividad del sistema preventivo recobró notoriedad tras los recientes temporales que causaron importantes destrozos materiales en viviendas, tendidos eléctricos y vehículos en diversos departamentos. Los usuarios reportaron granizadas repentinas que no pudieron ser detalladas con exactitud milimétrica en los avisos preventivos oficiales.
El desafío para los organismos de emergencia radica en coordinar acciones de mitigación sin el soporte de herramientas de escaneo inmediato. Mientras persista la ausencia de financiamiento para reparar el equipo descompuesto o incorporar nuevas tecnologías, los pronósticos continuarán dependiendo de variables generales con menor nivel de resolución territorial.
Datos clave
- Inactividad prolongada: La Dirección de Meteorología confirmó que el dispositivo ubicado en San Lorenzo no realiza barridos climáticos desde mayo.
- Demoras y cancelaciones: La compra de un nuevo equipo fue suspendida debido a recortes presupuestarios dentro de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil.
- Capacidad de cobertura: Una estación de monitoreo cubre hasta doscientos cincuenta kilómetros a la redonda y su valor ronda los cuatro millones de dólares.
- Riesgo latente: La ausencia de mediciones detalladas dificulta la predicción exacta de granizadas y temporales destructivos en zonas urbanas y rurales.






