Las protestas en Cuba desencadenaron una dura respuesta judicial por parte de las autoridades tras los disturbios registrados en la localidad de Morón. El Ministerio Público solicitó condenas de entre cinco y 13 años de privación de libertad para un grupo de 18 ciudadanos, entre los cuales figuran seis menores de edad, bajo la acusación formal del delito de sedición tras los incidentes frente a un local partidario.
El expediente penal surge a raíz de una manifestación ocurrida el 14 de marzo en el municipio de Morón, ubicado a 460 kilómetros al este de la capital cubana. Aquella noche, numerosos pobladores salieron a las calles para expresar su disconformidad ante la falta de suministros básicos y los cortes de energía eléctrica prolongados.
Acusaciones de sedición contra manifestantes y menores
El órgano acusador formalizó cargos por el delito de sedición contra la totalidad de los 18 procesados. Esta figura legal contempla sanciones severas dentro del ordenamiento jurídico cubano para conductas que el aparato estatal califique como atentados graves contra la estabilidad institucional.
La imputación vincula directamente a los ciudadanos con la irrupción y la provocación de averías en la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC) en dicha localidad. De acuerdo con el requerimiento judicial al que accedió la agencia AFP, las peticiones punitivas más altas alcanzan los 13 años de reclusión.
Frente a este escenario, organismos internacionales como Amnistía Internacional catalogaron como un hecho sumamente preocupante el encarcelamiento de adolescentes en este proceso judicial. La institución advirtió sobre la falta de transparencia en torno a las garantías procesales, los plazos del debate oral y el estado de custodia de los procesados.
Cortes eléctricos prolongados y descontento social
Las manifestaciones colectivas y las protestas en Cuba han encontrado un detonante continuo en el colapso del sistema energético nacional. En diferentes puntos de la isla caribeña, con una población estimada en 9,4 millones de habitantes, las interrupciones del suministro eléctrico han llegado a acumular hasta 90 horas seguidas.
Esta situación impacta de forma directa en el bombeo de agua corriente, en la refrigeración de alimentos y en las actividades cotidianas más básicas. Como respuesta ante la precariedad y el desabastecimiento generalizado, numerosos vecinos de diversas localidades han optado por organizar cacerolazos nocturnos en las vías públicas.
El régimen atribuye el desabastecimiento de hidrocarburos a las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos. Sin embargo, el malestar ciudadano ha derivado en reclamos abiertos por libertades públicas y mejoras urgentes en las condiciones de subsistencia.
La reiteración de procesos penales tras las manifestaciones
El pedido de penas contra los manifestantes de Morón se suma a antecedentes judiciales recientes en territorio cubano. En el año 2024, un tribunal impuso sentencias de hasta seis años de prisión a seis personas por sumarse a reclamos contra los apagones en el área central del país.
Del mismo modo, este patrón sancionatorio remite a las masivas movilizaciones de julio de 2021, catalogadas como las mayores protestas en Cuba en más de seis décadas. Aquellas jornadas dejaron cientos de detenidos y sentaron un precedente en el uso sistemático de tipificaciones delictivas como la sedición contra quienes exteriorizan su disconformidad.
El seguimiento de estos casos genera atención en la región debido a los estándares de derechos humanos y al tratamiento procesal aplicado a adolescentes que participan en demostraciones públicas en el continente.
Datos clave
- 18 manifestantes acusados, incluidos seis menores de edad, por los hechos ocurridos en Morón.
- Pena solicitada de 5 a 13 años de prisión bajo la figura penal de sedición.
- Apagones de hasta 90 horas y escasez de víveres motivaron las movilizaciones callejeras.
- Amnistía Internacional calificó de preocupante el procesamiento y arresto de los adolescentes.






