El fenómeno de la prostitución en Cuba se mantiene como un mecanismo informal de supervivencia frente a la severa crisis económica y el desabastecimiento generalizado en la isla caribeña. Jóvenes residentes en La Habana buscan acceder a divisas mediante servicios sexuales dirigidos primordialmente a visitantes extranjeros. Esta situación expone las crecientes dificultades cotidianas que enfrenta la población local para cubrir requerimientos básicos de alimentación y sustento familiar.
Origen social y diferencias del término pinguero
Dentro del habla popular de la isla caribeña, la actividad suele agruparse bajo el concepto de jineterismo cuando abarca diversas formas de intermediación y acompañamiento hacia extranjeros. De acuerdo con análisis de prensa especializada, la palabra pinguero describe de modo concreto a los hombres que ejercen el trabajo sexual masculino. Dicho oficio cobró una fuerte notoriedad tras el Período Especial de los años noventa, cuando el turismo internacional acentuó la práctica de la prostitución en Cuba.
La urgencia por generar ingresos en monedas fuertes empujó históricamente a sectores desfavorecidos hacia estas labores no reguladas. En este ámbito, quienes ejercen esta actividad establecen tarifas diferenciadas según la procedencia del cliente. El intercambio habitual no se limita al dinero en efectivo, sino que también suele comprender artículos de primera necesidad y bienes que escasean en las tiendas estatales.
Testimonio sobre la prostitución en Cuba y sus tarifas
Un relato difundido por el canal de YouTube Anneon, enfocado en contenidos sobre la comunidad LGBTIQ+, visibilizó la rutina de Ángelo Eloy Echavarría, un joven de 27 años radicado en la capital cubana. El entrevistado explicó que asiste a centros de esparcimiento nocturno, como el cabaret Las Vegas, con la intención de entablar diálogo con visitantes de otros países. Sin embargo, el pago de la entrada al establecimiento constituye con frecuencia un obstáculo económico.
Al ingresar a las discotecas o bares, el joven aclara su labor como chico de compañía para concertar los términos del encuentro. Por estos servicios cobra tarifas que oscilan habitualmente entre 25 y 50 dólares estadounidenses cuando se trata de turistas extranjeros. Según su testimonio, los viajeros provenientes de México representan la clientela más habitual dentro de su experiencia laboral cotidiana.
La marcada brecha de ingresos entre los foráneos y los habitantes de la isla fija montos desiguales para el mismo servicio. En caso de acordar encuentros con personas locales, el valor estimado se sitúa entre 8.000 y 10.000 pesos cubanos. Echavarría detalló que las citas se desarrollan habitualmente en habitaciones de alquiler privado o en los alojamientos contratados por los turistas.
Barreras de movilidad y aspiraciones de emigrar
Las limitaciones monetarias también inciden en los traslados dentro del área metropolitana habanera. El joven relató que un viaje en taxi hacia Guanabacoa puede costar unos 2.500 pesos cubanos, una cifra que frena sus visitas regulares a playas o espacios de reunión como Mi Cayito. En muchas noches, el presupuesto disponible apenas le permite costear un traslado elemental de regreso a su hogar.
Echavarría reside en el barrio de Arroyo Naranjo junto a su madre y su hermana menor de cinco años. Aunque completó el noveno grado de escolaridad y trabajó previamente en el comercio de productos agrícolas, asegura que la prostitución en Cuba le brinda un flujo de ingresos superior al empleo formal. Pese a ello, manifestó que su deseo principal no es permanecer en este rubro, sino emigrar de la isla para buscar nuevas alternativas de vida.
Asimismo, el testimonio refirió el uso constante de preservativos como medida preventiva para preservar la salud. También mencionó haber sufrido percances económicos derivados de acuerdos incumplidos por parte de ciertos clientes. En tanto, las autoridades policiales mantienen inspecciones rutinarias sobre las personas que abordan a visitantes extranjeros en las zonas céntricas, en un marco de alta vulnerabilidad social.
Datos clave
- El testimonio: Un residente de 27 años relató su experiencia dentro del trabajo sexual masculino en centros nocturnos de La Habana.
- Las tarifas cobradas: Los servicios dirigidos a turistas internacionales rondan entre 25 y 50 dólares, mientras que a nivel local oscilan entre 8.000 y 10.000 pesos cubanos.
- Las causas económicas: Los bajos salarios y la necesidad de sostener a su familia motivaron el ingreso a esta actividad informal, con el objetivo de emigrar del país.
- Los gastos cotidianos: Los elevados costos del transporte público y los precios del ocio nocturno condicionan los desplazamientos de los trabajadores informales.






