La discusión sobre cuál fue la primera selfie de la historia cobró renovada fuerza tras la adquisición de una singular fotografía del siglo XIX por parte del museo Victoria and Albert de Londres. La imagen muestra a Mia Jackson, abuela materna de la célebre escritora Virginia Woolf, mientras observa su propio reflejo frente a una cámara montada sobre un trípode. El registro data de finales de la década de 1850 y fue preservado en un sobre durante generaciones por los descendientes de la familia.
El hallazgo que conmociona a los expertos británicos
La institución londinense incorporó la pieza a su colección fotográfica tras verificar su autenticidad e indagar en su extraordinario valor documental. Se trata de un retrato deliberado realizado frente a un espejo, una composición inusual para los inicios del arte fotográfico en el Reino Unido.
Marta Weiss, conservadora de fotografía del museo, calificó la toma como una obra sorprendentemente moderna y destacó que nunca había documentado un caso tan temprano con estas características. Aunque los espejos solían ser herramientas decorativas comunes en los estudios de la época victoriana, los fotógrafos evitaban reflejar el aparato técnico dentro del encuadre.
Los lazos familiares con Bloomsbury y la India
Mia Jackson nació con el nombre de Maria Pattle a bordo de una embarcación en 1818 y falleció en territorio británico en 1892. Era la hermana menor de Julia Margaret Cameron, una de las fotógrafas pioneras más influyentes del siglo XIX, cuyos retratos marcaron un antes y un después en la disciplina.
Además de su vínculo con Cameron, Jackson tuvo un rol genealógico central en la historia de la literatura y el arte inglés. Fue abuela directa de la escritora Virginia Woolf y de la pintora Vanessa Bell, figuras esenciales del influyente círculo cultural conocido como el Bloomsbury Group.
Junto con esta imagen, la entidad británica adquirió un ambrotipo que retrata a una mujer de origen surasiático cuya identidad todavía no se pudo establecer. Los investigadores vinculan esta segunda placa con los estrechos nexos que mantuvo la familia Jackson con la administración de la India colonial durante el apogeo del Imperio británico.
La disputa sobre la primera selfie de la historia
El debate sobre si la imagen constituye la primera selfie de la historia radica en la intencionalidad del encuadre y la postura adoptada por la protagonista. La mirada de Jackson parece examinarse a sí misma con detenimiento, un gesto que los historiadores del arte asocian de manera directa con los autorretratos pictóricos tradicionales.
No obstante, la catalogación como autorretrato absoluto genera dudas técnicas entre los especialistas. En la época victoriana las cámaras carecían de temporizadores mecánicos, por lo cual era obligatoria la asistencia de un tercero para retirar y volver a colocar la tapa del objetivo que permitía la entrada de luz.
La técnica fotográfica y el misterio del operador
En el fondo del reflejo se distingue una figura alta y oscura ubicada detrás de la protagonista, quien pudo haber actuado como operadora del equipo. Los investigadores sostienen que dicha persona pudo limitarse a destapar la lente o bien haber sido la verdadera responsable de presionar el mecanismo y dirigir la toma.
A pesar de esa incertidumbre técnica, la composición general y la solemnidad de Jackson refuerzan la teoría de que ella ideó el concepto visual. Ambas fotografías históricas se someterán a trabajos de conservación antes de ser presentadas en una exhibición pública prevista para mayo en la capital británica.
Para los historiadores visuales contemporáneos, estudiar si esta obra califica como la primera selfie de la historia aporta nuevas perspectivas sobre la relación de las mujeres victorianas con la tecnología y la autorrepresentación.
Datos clave
- La adquisición: El Museo Victoria and Albert de Londres compró un autorretrato de Mia Jackson tomado a finales de la década de 1850.
- El linaje: Jackson fue abuela de la escritora Virginia Woolf y de la pintora Vanessa Bell, además de hermana de la fotógrafa Julia Margaret Cameron.
- El enigma: La presencia de una silueta oscura detrás de la protagonista plantea interrogantes sobre quién destapó el objetivo de la cámara.
- La muestra: La pieza y un ambrotipo anónimo de una mujer surasiática se expondrán al público londinense durante el mes de mayo.






