El sustento de los presos políticos en Cuba demanda sumas económicas imposibles para las familias cubanas, que deben desembolsar hasta seis salarios mensuales para costear una sola entrega de provisiones básicas a los penales. La denuncia surge de un minucioso informe elaborado por la organización defensora de derechos humanos Cubalex, difundido por el medio Cubanos por el Mundo. El relevamiento expone el profundo colapso del sistema penitenciario y el impacto directo sobre los hogares de los reclusos.
El alto costo de sostener a presos políticos en Cuba
El documento detalla que armar un paquete regular con comida, agua potable, medicinas y artículos de higiene oscila entre los 20.000 y 60.000 pesos cubanos, equivalentes a montos de entre 25 y 75 dólares estadounidenses según los tipos de cambio analizados. El promedio habitual que pagan los allegados se sitúa entre 30.000 y 40.000 pesos por envío, un valor desmesurado para la realidad cotidiana de la isla.
Para dimensionar este gasto, el salario medio estatal civil en Cuba rondó los 6.930 pesos durante 2025. Por lo tanto, un solo paquete de víveres para una persona privada de su libertad representa casi seis meses completos de remuneración laboral de un trabajador formal, obligando a los parientes a contraer deudas, empeñar sus recursos y reducir drásticamente su propio consumo diario para evitar que los reclusos sufran inanición.
Gastos de transporte, incomunicación y falta de insumos médicos
El relevamiento de Cubalex, basado en 28 testimonios directos, subraya que la carga monetaria no concluye con la compra de alimentos. Los familiares deben afrontar costos de traslado hacia las cárceles que varían entre 400 y 15.000 pesos cubanos por visita, ubicándose la media frecuente entre 3.000 y 8.000 pesos. Aquellos parientes que no logran movilizarse deben pagar a particulares entre 5.000 y 6.000 pesos para el acarreo de las encomiendas.
Las comunicaciones telefónicas representan otro desembolso indispensable mediante recargas continuas. Además, las familias deben buscar fármacos en el mercado informal ante el desabastecimiento interno de los centros penitenciarios. Un frasco de carbamazepina, medicina básica para cuadros neurológicos y epilepsia, llega a valer 5.000 pesos cubanos. En numerosos casos, también deben proveer gasas y jeringas para curaciones elementales dentro de las prisiones.
Impacto directo en mujeres, niños y núcleos familiares
La investigación puntualiza que el peso logístico y financiero recae predominantemente sobre madres, esposas, hermanas e hijas de las personas detenidas. Estas mujeres padecen extensas travesías a pie, caminando en ocasiones hasta 13 kilómetros con infantes de madrugada para concretar visitas que apenas duran dos horas, sumado a presiones, vigilancias y amenazas atribuidas a las fuerzas de seguridad estatales.
El reporte concluye que el 60% de los consultados sitúa la precariedad económica como su mayor emergencia cotidiana, reportando hogares que apenas ingieren una comida al día tras vender muebles o artículos de crianza. Asimismo, las restricciones nutricionales y la falta de garantías procesales de los presos políticos en Cuba repercuten de manera directa en el rendimiento escolar y el equilibrio emocional de los menores a su cargo.
Datos clave
- El costo del paquete de alimentos, medicinas y aseo oscila entre 20.000 y 60.000 pesos cubanos, con un promedio frecuente de entre 30.000 y 40.000 pesos.
- El valor del envío equivale a casi seis salarios medios del sector estatal cubano, fijado en 6.930 pesos durante el año 2025.
- El gasto en movilidad para las visitas presenciales oscila habitualmente entre 3.000 y 8.000 pesos, alcanzando techos de hasta 15.000 pesos según la lejanía.
- El desabastecimiento hospitalario carcelario obliga a adquirir medicinas neurológicas básicas en el mercado informal a costos de hasta 5.000 pesos por unidad.






