El desplome en el precio del tomate desató una profunda crisis entre los agricultores paraguayos, quienes comercializan su cosecha a valores mínimos sin lograr colocar toda su carga. La Asociación de Productores Frutihortícolas del Paraguay reportó que el kilo se ofrece en finca entre G. 1.500 y G. 2.000, una cotización que no cubre la inversión inicial. La combinación de saturación de mercaderías y recientes tormentas pone en jaque la economía de las familias del campo.
Impacto del bajo precio del tomate en la rentabilidad rural
La brecha financiera entre los costos operativos y las ventas actuales amenaza la continuidad del sector hortícola. Según detalló el gremio de productores, el rango adecuado para sostener los gastos de cultivo oscila entre G. 5.000 y G. 10.000 por kilogramo en las parcelas. Al comercializar a menos de la mitad de ese parámetro, los labriegos absorben pérdidas directas en insumos, semillas y mano de obra.
El problema comercial no afecta de manera exclusiva a este rubro alimentario básico. El locote también experimenta un estancamiento en sus ventas, comercializándose en finca a valores de entre G. 3.000 y G. 4.000 por kilo. Al tratarse de alimentos altamente perecederos, el retraso en la colocación acelera el deterioro de los frutos, lo que imposibilita su almacenamiento prolongado.
Intermediación excesiva y dificultades en la venta directa
Los labriegos reclaman canales más fluidos y directos para entregar sus cosechas a las cadenas comerciales. Si bien el Ministerio de Agricultura y Ganadería promovió acuerdos con la Cámara Paraguaya de Supermercados, los resultados todavía distan de satisfacer la demanda de los agricultores. Las estimaciones gremiales señalan que apenas dos de cada diez supermercados adquieren mercadería directamente en el campo.
El restante ochenta por ciento de las cadenas recurre a intermediarios para abastecer sus puestos de venta. Ariel Galeano, titular de la nucleación frutihortícola, enfatizó que consolidar alianzas formales permitiría achicar gastos de logística y trasladar mejores beneficios a los agricultores. Sin mecanismos estables de compra, las zafras masivas quedan varadas en las chacras sin llegar al consumidor urbano.
Factores climáticos y urgencia de planificación agrícola
El exceso de lluvias y las granizadas registradas en las últimas semanas agravaron la vulnerabilidad de las granjas. Los agricultores afrontaron daños de infraestructura y pérdidas parciales en sus parcelas antes de cosechar los frutos restantes. Quienes lograron rescatar su producción ingresaron a un mercado completamente abarrotado, lo que impidió recuperar el capital invertido en los ciclos de siembra.
A este escenario se suma la inquietud por los efectos que pueda generar el fenómeno climático de El Niño en los cultivos a campo abierto. Ante la falta de equilibrio, este colapso en el precio del tomate resalta la urgencia de estructurar calendarios de siembra con el respaldo técnico del Estado paraguayo. Planificar los períodos de cosecha resulta fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y sostener el sustento de las comunidades rurales.
Datos clave
- Precios en finca: El tomate se remata entre G. 1.500 y G. 2.000 por kilo, muy por debajo de los G. 5.000 requeridos para cubrir costos.
- Otros rubros afectados: El locote se vende a valores de entre G. 3.000 y G. 4.000 el kilo, enfrentando similares trabas de comercialización.
- Baja venta directa: Solo el 20 % de los supermercados adheridos a Capasu adquiere productos frutihortícolas sin intermediarios.
- Impacto del clima: Las granizadas y lluvias deterioraron las fincas antes del periodo de saturación de la oferta.






