Las autoridades ambientales y de seguridad anunciaron una serie de ejercicios operativos para mitigar la pesca ilegal en Panamá y responder ante incidentes de derrame o polución en sus aguas patrimoniales. El Ministerio de Ambiente convocó a diversos organismos del Estado y organizaciones no gubernamentales para planificar estas maniobras que iniciarán formalmente a comienzos de año. La actividad busca articular esfuerzos de vigilancia marítima en áreas protegidas de alta biodiversidad del océano Pacífico.
Planificación y etapas del ejercicio conjunto
El cronograma de trabajo contempla tres encuentros previos de coordinación logística entre los organismos intervinientes. En estos espacios técnicos se definen los recursos navales disponibles, las responsabilidades de cada institución y el personal asignado a las tareas. De esta manera, el plan integral busca afianzar los canales de enlace antes de efectuar maniobras de campo que impliquen movilización de embarcaciones mayores.
La fase inicial consistirá en un simulacro de gabinete programado para enero en el que se someterán a prueba diversos escenarios hipotéticos. En esta instancia teórica, los equipos de decisión evaluarán contingencias ambientales y la incursión de naves no autorizadas. Durante febrero, las instituciones pondrán en marcha la segunda etapa en aguas abiertas, donde desplegarán medios marítimos y efectivos en maniobras reales de interdicción.
Interoperabilidad contra la pesca ilegal en Panamá
El coordinador del Centro de Coordinación para el Monitoreo, Preservación y Protección del Ecosistema Marino y Costero, Osvaldo Ureña, explicó que la prioridad es lograr una cooperación efectiva entre entidades. El funcionario remarcó la importancia de utilizar las capacidades de cada cuerpo de seguridad de forma sincronizada para optimizar los tiempos de intervención en el mar territorial panameño.
La mesa de trabajo cuenta con la participación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, el Servicio Nacional Aeronaval, la Autoridad Marítima de Panamá y la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá. Asimismo, intervienen especialistas del Equipo Multidisciplinario Especializado Ambiental y miembros de la organización conservacionista WildAid. El objetivo central apunta a que los avisos tempranos lleguen a las tripulaciones de patrullaje sin trabas burocráticas.
Ureña puntualizó además que el flujo de datos sensibles en materia de seguridad marítima requiere canales formales y confianza previa entre mandos operativos. Por ello, las jornadas de trabajo conjunto permitirán que las autoridades compartan protocolos sobre inspección y abordaje de embarcaciones sospechosas en altamar.
Capacitación técnica y vigilancia en áreas protegidas
Los efectivos asignados recibirán instrucción especializada en maniobras tácticas de abordaje e interdicción bajo normas estrictas de seguridad. Estos entrenamientos coincidirán con la llegada de flamantes lanchas y equipamiento náutico destinados a reforzar los patrullajes. Dichos recursos permitirán profundizar el monitoreo en reservas naturales sensibles que sufren el impacto de la pesca ilegal en Panamá y otras actividades extractivas no reguladas.
Las tareas permanentes de supervisión se concentran en zonas ecológicas estratégicas como el Parque Nacional Coiba y la Cordillera de Coiba, además del Archipiélago de Las Perlas y los humedales de la Bahía de Panamá. Desde la creación de esta unidad interagencial en septiembre de 2025, el centro ha identificado unas diez embarcaciones vinculadas con presuntas faenas clandestinas, cuyos antecedentes pasaron a los tribunales administrativos competentes.
El esquema sancionatorio actual contempla multas económicas que oscilan entre los 5.000 y 10.000 dólares según la gravedad de cada infracción. Las penalidades pueden ser dictadas de forma complementaria por la cartera ambiental o las dependencias de recursos acuáticos, consolidando un esquema disuasorio frente a los delitos en el mar.
Protección del corredor biológico regional
El centro interinstitucional panameño representa una iniciativa pionera dentro de la estructura del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical. Este organismo cuenta con infraestructura y tecnología donada por entidades internacionales como Bezos Earth Fund, la Fundación PACÍFICO y WildAid. Estas herramientas facilitan la detección satelital de naves sospechosas antes de que ingresen a perímetros de reserva ecológica.
El corredor marino articula áreas de conservación de Panamá, Costa Rica, Colombia y Ecuador mediante una red protegida que incluye reservas emblemáticas como Galápagos, Malpelo, Gorgona y la Isla del Coco. Las acciones para frenar la pesca ilegal en Panamá fortalecen la preservación biológica de toda la región sudamericana y centroamericana, uniendo esfuerzos para resguardar especies migratorias y bancos de peces de valor global.
Datos clave
- Cronograma de dos fases: las autoridades realizarán un ejercicio de mesa en enero y un despliegue operativo en el mar durante febrero.
- Coordinación interagencial: participan el Servicio Nacional Aeronaval, la Autoridad Marítima de Panamá, MiAmbiente, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá y WildAid.
- Zonas bajo control: la vigilancia se intensifica en el Parque Nacional Coiba, la Cordillera de Coiba, Las Perlas y los sitios Ramsar costeros.
- Sanciones monetarias: los infractores enfrentan multas de entre 5.000 y 10.000 dólares tramitadas por organismos ambientales y acuáticos.





