La pesca de atún comenzó hace aproximadamente 44.000 años en la región de Timor-Leste, según un estudio científico internacional publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. La investigación determinó cómo esta práctica marina pasó de ser una actividad costera de subsistencia a convertirse en un mercado global multimillonario. El hallazgo redefine los conocimientos previos sobre las capacidades de navegación y explotación de recursos oceánicos de las poblaciones humanas prehistóricas.
La evolución de la pesca de atún en el mundo
Los investigadores Emma Elliott Smith y Torben Rick, pertenecientes a la Institución Smithsonian de Estados Unidos, encabezaron el análisis junto a 18 especialistas de diversas disciplinas. El equipo examinó restos óseos marinos, arte rupestre, archivos históricos y testimonios de comunidades indígenas.
Los restos más antiguos hallados en Timor-Leste pertenecen a peces similares al bonito, una de las especies integradas dentro del grupo de los túnidos. Según los científicos, las canalizaciones de aguas profundas en esa zona costera permitieron a los pobladores capturar ejemplares sin alejarse demasiado de la orilla.
En contraste con este yacimiento milenario, las pruebas arqueológicas en otras regiones del planeta suelen situar el desarrollo pesquero hace unos 10.000 años. La palabra atún abarca a 15 especies distintas, entre las cuales destacan ocho pertenecientes al género Thunnus y el bonito listado.
Prácticas ancestrales de pesca y consumo
El informe detalla que comunidades de Japón y Corea practicaron la captura de estos peces desde hace unos 7.000 años. En Europa, los registros indican una extracción constante del atún rojo en las inmediaciones del mar Mediterráneo y del océano Atlántico norte desde hace unos 11.000 años.
Por su parte, los pueblos indígenas del noroeste de América del Norte desarrollaron técnicas avanzadas durante más de 5.000 años. La pesca de atún por parte del pueblo Nuu-chah-nulth aprovechaba la bioluminiscencia del plancton para guiarse en los fiordos durante la noche y atrapar ejemplares de gran tamaño mediante arpones y fogatas en sus canoas.
En las costas de California, otras comunidades locales sostuvieron actividades pesqueras durante 6.000 años. La actividad moderna cobró fuerza recién a finales del siglo XIX y durante el siglo XX con la instalación de plantas conserveras de escala industrial.
Impacto ecológico y conservación marina
La pesca de atún masiva provocó cambios severos en el ecosistema oceánico global con el paso del tiempo. Actualmente, la captura comercial genera alrededor de 40.000 millones de dólares anuales y extrae millones de toneladas de peces cada año de todos los océanos.
Frente a la escala moderna, las capturas de la antigüedad representaban apenas una fracción mínima depositada a lo largo de milenios. Esta sobreexplotación generó advertencias sobre la salud de los mares, donde el atún cumple un rol clave como depredador superior de la cadena trófica.
Especies como el atún rojo del sur, el atún rojo del Pacífico y el patudo sufren actualmente diversos grados de amenaza en sus poblaciones. Los expertos señalan que la cooperación internacional y las regulaciones basadas en criterios científicos resultan esenciales para evitar un colapso irreversible de estas poblaciones marinas.
Datos clave
- Origen milenario: El análisis de restos fósiles ubica las primeras capturas de túnidos hace 44.000 años en las costas de Timor-Leste.
- Evolución industrial: La actividad pasó de ser una técnica de subsistencia comunitaria a una industria global que mueve 40.000 millones de dólares al año.
- Especies en riesgo: Tres variaciones comerciales de atún sufren actualmente niveles significativos de amenaza debido a la extracción masiva.
- Técnicas ancestrales: Los pueblos indígenas empleaban arpones, canoas, trampas costeras y luz nocturna para asegurar sus capturas.






