El paro de choferes Bolivia paralizará la circulación de colectivos, camiones y furgonetas en todo el territorio boliviano este lunes 28 de septiembre. La medida de fuerza fue ratificada por los principales gremios del sector en rechazo al drástico incremento en la tarifa del combustible aprobado por el Gobierno nacional. La medida afectará de manera directa al transporte urbano, interprovincial, interdepartamental e internacional de pasajeros y cargas.
Alcance y motivos del paro de choferes Bolivia
La decisión de ir a la huelga fue adoptada en una cumbre de la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia realizada en Santa Cruz de la Sierra. Dirigentes de las diversas federaciones departamentales acordaron suspender completamente las actividades operativas. La protesta surge como respuesta directa al Decreto Supremo 5716 promulgado por la administración del presidente Rodrigo Paz, mediante el cual se eliminó el subsidio estatal al combustible.
A través de esta normativa, el precio del litro de diésel pasó de 9,80 a 17,95 bolivianos, lo que representa un ajuste severo para los costos del transporte. El secretario ejecutivo Lucio Gómez indicó que el paro de choferes Bolivia se iniciará de forma escalonada, aunque advirtió sobre la posibilidad de encarar una suspensión indefinida. Los trabajadores exigen un ajuste en las tarifas de los pasajes para compensar el gasto operativo o la restitución de la subvención.
La postura gubernamental y los datos de la flota
Frente a la convocatoria de protestas, el Poder Ejecutivo salió al cruce y sostuvo que la afectación en el sector no es uniforme. A través de un informe del Ministerio de la Presidencia, el Gobierno reveló que del total de 202.182 unidades destinadas al transporte público en el país, únicamente 39.880 funcionan exclusivamente con diésel.
El informe detalló además que 67.815 unidades operan con gasolina, 29.290 con gas natural vehicular y 65.197 combinan ambos insumos. Con estos números, el Gabinete de Rodrigo Paz afirmó que el 80,3 % de los prestadores del servicio no dependen del combustible cuyo precio fue ajustado. Las autoridades remarcaron que solo dos de cada diez vehículos sufren el impacto directo del nuevo esquema tarifario fijado internacionalmente.
Contexto económico y despliegue de seguridad
La resolución gubernamental de poner fin al subsidio responde a una profunda crisis económica, agravada por la falta de reservas internacionales y la escasez de divisas en el sistema financiero. De acuerdo con los datos presentados por el Ministerio de la Presidencia, Bolivia requiere importar casi el 100 % del diésel y más del 50 % de la gasolina que consume habitualmente. Esto demandaba una erogación cercana a los 55 millones de dólares por semana para sostener el esquema de precios protegidos.
Ante la inminencia del paro de choferes Bolivia y el riesgo de cierres de rutas, el Poder Ejecutivo dispuso el refuerzo de contingentes policiales y militares en los puntos neurálgicos de la red vial nacional. El despliegue se ejecuta al amparo del estado de excepción declarado hace tres meses, el cual restringe las aglomeraciones y faculta la actuación de las Fuerzas Armadas para garantizar el libre tránsito y evitar la instalación de bloqueos en todo el país.
Datos clave
- Medida de fuerza: El paro general de transportistas comenzará el lunes 28 de septiembre a escala nacional.
- Impacto en los precios: El precio del diésel subió de 9,80 a 17,95 bolivianos por litro tras la cancelación del subsidio estatal.
- Argumento oficial: El Gobierno sostiene que solo el 19,7 % del parque del transporte público consume exclusivamente diésel.
- Seguridad pública: Tropas del Ejército y la Policía custodian rutas clave bajo el marco del estado de excepción vigente.






