El Instituto de Previsión Social (IPS) se encuentra bajo la lupa pública tras revelarse un controvertido esquema en la gestión inmobiliaria de sus valiosos terrenos. Lo que en los registros figura como un negocio sumamente rentable y millonario para la previsional, en la práctica demuestra ser un ingreso nulo o insuficiente, consolidando la idea de que es "oro solo en el papel".
Uno de los focos principales de este escándalo se centra en el predio conocido como la Isla de Francia, ubicado en Asunción. Este terreno, considerado uno de los últimos pulmones verdes de la capital, es apenas uno de los tantos inmuebles envueltos en un polémico modelo de administración que hoy está siendo cuestionado severamente.
Un patrimonio natural amenazado
El deficiente manejo de las tierras del IPS no solo representa un perjuicio económico para los fondos de jubilación, sino también un grave daño ambiental. Aurelio Meza, histórico viverista y propietario de un predio vecino, es uno de los principales defensores de este patrimonio. Al exponer las nacientes de agua dulce que todavía fluyen en la zona, Meza ha lamentado públicamente que un espacio natural de valor incalculable —ligado a la historia misma de Asunción y de su familia— se encuentre ocupado y en grave peligro.
Ingresos que no llegan a los asegurados
Las denuncias apuntan a que los arrendamientos u ocupaciones de los terrenos del IPS no están reportando las millonarias sumas proyectadas a las arcas de la institución. Mientras las propiedades de alto valor estratégico y ecológico son explotadas o deterioradas, el supuesto beneficio para los asegurados y aportantes se evapora.
El caso de las tierras del IPS es un reflejo de una administración en donde la riqueza inmobiliaria no se traduce en mejoras en la salud ni en garantías previsionales, dejando en evidencia un manejo millonario que existe exclusivamente en los papeles.






