Los negocios privados en Cuba afrontan serias dificultades para retener y contratar trabajadores debido al constante aumento del costo de vida. En ciudades del interior de la isla caribeña, los emprendedores publican avisos de empleo de forma recurrente sin lograr cubrir sus vacantes. Esta situación se agudiza por la pérdida del poder adquisitivo de los pagos diarios, que rondan apenas poco más de un dólar estadounidense al cambio informal.
Desfase entre remuneraciones y costo de vida
El desbalance financiero golpea el desarrollo de los negocios privados en Cuba en rubros tan diversos como la gastronomía, las imprentas y la construcción. Un caso testigo ocurrió en la localidad de Camagüey, donde el restaurante D’Ichín reabrió sus puertas y debió reiterar pedidos de personal apenas tres jornadas después. El comercio proponía un ingreso base de 900 pesos diarios, equivalentes a 1,15 dólares según la cotización callejera, suma cuestionada ampliamente por resultar insuficiente para cubrir compras cotidianas.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística e Información de la isla, la inflación interanual en el circuito formal alcanzó el 28,44 % en septiembre, con un incremento mensual del 3,37 %. Los rubros con mayores aumentos correspondieron a alimentos y bebidas no alcohólicas con un 42,66 %, seguidos por restaurantes y alojamientos con un 39,11 %. En este contexto, las empresas elevan los precios de sus cartas pero no logran actualizar los sueldos al mismo ritmo.
Rotación constante en diversos sectores económicos
La inestabilidad laboral también afecta a talleres gráficos y pequeñas cuadrillas dedicadas a obras edilicias. Propietarios de imprentas en Camagüey señalaron que deben capacitar personal de forma permanente, ya que los colaboradores abandonan los puestos con rapidez. En el área de refacción de techos, algunos contratistas debieron rechazar encargos debido a la renuncia reiterada de sus ayudantes ante salarios que pierden valor en cuestión de semanas.
Un sondeo entre 25 operarios de Camagüey y Ciego de Ávila reflejó que apenas tres personas poseían contratos formales y más de la mitad desempeñaba dos o más tareas para subsistir. Asimismo, las mejoras salariales no superaron el 20 % en el último año. Esta falta de condiciones laborales estables incrementa la precariedad de quienes operan al margen del aparato estatal.
La encrucijada de los negocios privados en Cuba
El sostenimiento de la operatividad de los negocios privados en Cuba encuentra una barrera frente a los cálculos de la canasta alimentaria. El economista Omar Everleny Pérez estimó que una familia de dos integrantes requirió en septiembre más de 47.000 pesos mensuales solo para alimentarse en La Habana. Dicho monto supera con creces el sueldo mínimo oficial de 3.210 pesos y el salario estatal promedio, que rondó los 7.354 pesos en agosto.
A pesar de la puesta en marcha de un nuevo Código de Trabajo el pasado 25 de septiembre, las disposiciones no resuelven la brecha entre ingresos y gastos esenciales. Empleadores y trabajadores quedan atrapados en un círculo donde los costos de materias primas e insumos no permiten mejorar los pagos sin que los negocios dejen de ser rentables.
Datos clave
- Salarios reducidos: Ofertas laborales en locales gastronómicos ofrecen pagos base de 900 pesos diarios, equivalentes a 1,15 dólares al cambio informal.
- Alza de precios: La inflación interanual formal llegó al 28,44 % en septiembre, impulsada por alimentos y servicios de hotelería y restaurantes.
- Brecha básica: Un hogar de dos miembros necesita más de 47.000 pesos mensuales exclusivamente para costear su comida en la capital cubana.
- Inestabilidad: Talleres y cuadrillas de construcción sufren renuncias continuas ante la pérdida del poder adquisitivo de los empleados.






