Una ambiciosa misión a Marte despegó con éxito desde el territorio japonés con el propósito científico de explorar las lunas Fobos y Deimos y recolectar material de su suelo. La operación internacional está a cargo de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial y busca traer muestras a la Tierra en el año 2031.
El cohete partió en horas previas al amanecer desde el centro de lanzamientos situado en la isla de Tanegashima. Alrededor de sesenta minutos después del encendido inicial, las autoridades confirmaron la correcta separación de la nave de la etapa propulsora superior, lo que desató aplausos en el centro de control.
Un ambicioso plan con la misión a Marte
El proyecto lleva la denominación oficial de Martian Moons Exploration, conocida por sus siglas MMX, y cuenta con un presupuesto de 578 millones de dólares. La iniciativa involucra de forma coordinada a cinco agencias espaciales del mundo, con Japón a la cabeza del liderazgo técnico y operativo.
La trayectoria del aparato espacial demandará una travesía prolongada por el espacio interplanetario antes de aproximarse a su objetivo. Según el cronograma oficial de los científicos, la nave de cinco toneladas arribará a las inmediaciones del planeta rojo a mediados del año 2027.
Una vez insertada en órbita, el equipo sincronizará los movimientos de la sonda con Fobos, el satélite natural más grande y próximo al suelo marciano. Hasta la fecha, ningún programa espacial en la historia humana ha logrado aterrizar y traer materiales directos desde esas particulares lunas.
El robot Idefix y el descenso sobre Fobos
Uno de los componentes principales del instrumental es un pequeño vehículo explorador franco-alemán bautizado con el nombre de Idefix. El dispositivo posee dimensiones similares a las de un electrodoméstico convencional y enfrentará severas dificultades técnicas debido a la microgravedad de Fobos, cuya forma irregular mide unos 22 kilómetros.
El robot descenderá directamente en caída libre y podría rebotar sobre la superficie durante varios minutos antes de detenerse por completo. Para superar incidentes, cuenta con cuatro ruedas móviles y un sistema especial capaz de reorientar su estructura mecánica si sufre un vuelco al tocar el suelo.
El especialista Julien Baroukh, de la Agencia Espacial Francesa, advirtió que la máquina podría encallarse en grietas rocosas o hundirse en arenas muy sueltas. Frente a estas amenazas del terreno, el vehículo avanzará a paso extremadamente lento, a una velocidad calculada en apenas un milímetro por segundo.
Durante cien jornadas de trabajo continuo, el robot examinará el entorno para señalar zonas seguras de aterrizaje a la nave principal. Los controladores prevén concretar el descenso del módulo grande de cuatro patas entre fines de 2028 y principios de 2029, eludiendo sectores con polvo excesivo o desniveles abruptos.
El retorno del material y el enigma del origen
El módulo central tocará suelo marciano durante una breve ventana operativa de apenas dos horas para perforar el terreno y recolectar al menos 10 gramos de sedimentos. Posteriormente emprenderá vuelo para realizar observaciones sobre la luna Deimos antes de iniciar el retorno definitivo hacia nuestro planeta en 2030.
La cápsula contenedora descenderá en el desierto australiano en 2031 para que los científicos analicen las sustancias en instalaciones de alta tecnología. Los investigadores debaten si Fobos y Deimos son asteroides capturados por la gravedad o fragmentos desprendidos de un choque gigantesco contra Marte.
Esta expedición sitúa a Japón en un lugar de privilegio en la investigación interplanetaria contemporánea junto a potencias como Estados Unidos y China. Para el ámbito científico internacional, descifrar los componentes de estos cuerpos celestes permitirá entender los procesos de evolución que moldearon todo el sistema solar primitivo.
Datos clave
- La nave despegó exitosamente desde la isla de Tanegashima rumbo a las lunas Fobos y Deimos con llegada prevista para mediados de 2027.
- El explorador robot franco-alemán llamado Idefix analizará el terreno de Fobos a una velocidad de un milímetro por segundo.
- La recolección final contempla obtener al menos diez gramos de muestras de polvo y rocas en una maniobra de dos horas de duración.
- El regreso a la Tierra está programado para el año 2031 en una zona desértica de Australia tras cinco años de travesía.






