Los matrimonios y uniones infantiles alcanzan a más de un tercio de las mujeres jóvenes en Honduras, Belice y Guatemala, según alertó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en su informe regional de agosto de 2026. El relevamiento del organismo de Naciones Unidas evidencia que estas situaciones persisten debido a la pobreza extrema, la informalidad y la falta de oportunidades educativas en la región.
El reporte titulado Matrimonios y uniones infantiles en América Latina y el Caribe reveló que Belice encabeza la proporción con un 34 %, seguido de cerca por Honduras con 33,5 % y Guatemala con 31,5 %. En todos estos casos, las cifras corresponden a mujeres de entre 20 y 24 años que iniciaron una convivencia o contrajeron enlace formal antes de alcanzar la mayoría de edad legal.
Desigualdad económica y matrimonios y uniones infantiles en Honduras
En Honduras se detectó la disparidad por nivel socioeconómico más profunda entre los dieciséis países evaluados por los especialistas internacionales. El 55 % de las jóvenes pertenecientes al sector con menores ingresos económicos formalizó una relación antes de cumplir 18 años, en contraste con el 16 % observado en los hogares más acomodados.
Esta brecha de 39 puntos porcentuales describe un panorama de vulnerabilidad que impacta en el desarrollo personal. La investigación documentó además que un 9,2 % de las hondureñas de 20 a 24 años inició su vida conyugal antes de los 15 años. Dicho escenario fomenta la deserción escolar temprana, incrementa los embarazos precoces y eleva sustancialmente el peligro de sufrir violencia física o feminicidios.
El estudio también cuantificó las agresiones en los vínculos de pareja en territorio hondureño. Durante las encuestas de 2025, un 17 % de las adolescentes de 15 a 19 años que convivían o habían convivido manifestó haber padecido maltratos en los doce meses previos a la consulta estadística.
Informalidad y falta de alcance de las leyes en Centroamérica
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe subrayó que las prohibiciones en los códigos civiles son indispensables pero insuficientes para frenar estas prácticas. En Guatemala, donde las uniones tempranas se vedaron sin excepciones en 2017, los censos de 2018 registraron un 4 % de adolescentes de 10 a 17 años viviendo en pareja de hecho de manera clandestina.
El analista Antonio Gutiérrez puntualizó que los acuerdos informales o forzados subsisten al margen de las sanciones institucionales debido al silencio familiar. En departamentos como Petén, Alta Verapaz, Baja Verapaz, Huehuetenango y Chiquimula, las adolescentes indígenas experimentan mayores tasas de convivencia prematura a causa de barreras culturales, aislamiento geográfico y carencias idiomáticas.
Una situación análoga se detectó en Belice, donde el Senado modificó en mayo de 2026 la Ley de Matrimonio para erradicar autorizaciones parentales a menores. La diferencia en Belice entre el quintil de ingresos más bajo y el más alto alcanza 34 puntos, dado que el 37 % de las jóvenes de escasos recursos se une antes de los 18 años frente a apenas un 3 % en los sectores con mayor capacidad económica.
Impacto en comunidades indígenas y divergencias regionales
El Salvador reflejó un descenso cercano a 11 puntos porcentuales en la prevalencia de matrimonios y uniones infantiles, al situarse en 21,6 % según datos de 2021. Aunque el censo salvadoreño de 2024 no registró matrimonios civiles de menores, identificó que un 3,8 % de adolescentes vivía en unión no formal, con una elevada proporción de maternidad en áreas de Sonsonate, La Paz, Morazán y Usulután.
Costa Rica, en tanto, consignó la tasa más baja de la región con un 17,1 %, aunque con una brecha social de 34 puntos entre estratos. En Panamá, el censo de 2023 arrojó que el 4,5 % de las mujeres de 15 a 17 años mantenía una vida de pareja, frente a un escaso 0,9 % en varones.
La gravedad en Panamá recae en los territorios originarios, donde el 16,1 % de las jóvenes indígenas estuvo unida, el registro más elevado de América Latina en esa categoría. La comarca Ngäbe-Buglé reflejó los índices más críticos, lo que obligará a reforzar la presencia de servicios públicos y asistencia educativa.
Datos clave
- Honduras y Belice superan el 33 % de mujeres jóvenes unidas antes de los 18 años de edad.
- La brecha social en Honduras es la mayor del continente, con 39 puntos de diferencia entre ricos y pobres.
- Las leyes prohibitivas en Guatemala y Belice no frenan por completo las convivencias informales forzadas.
- Las adolescentes indígenas de Panamá registran la prevalencia más alta de América Latina con 16,1 %.






