El rescate de un histórico manuscrito de Houdini sorprendió a los investigadores al cumplirse exactamente un siglo del fallecimiento del célebre artista escénico. El material inédito vio la luz en la entrega número setenta y nueve de la publicación The Strand Magazine tras permanecer oculto durante décadas en un archivo universitario de los Estados Unidos. La pieza descubre una faceta poco divulgada del legendario escapista, quien actuó como un cronista minucioso de sus colegas.
En lugar de detallar sus propios métodos o trucos de escape, el texto titulado An Interesting Scrapbook se concentra en figuras teatrales decimonónicas cuyos nombres fueron borrados por el paso del tiempo. A partir de afiches y programas coleccionados por el dibujante Kin Hubbard, el autor reconstruyó las presentaciones de artistas como Robert Heller y H.J. Sargent. Aquellos espectáculos prometían ilusiones deslumbrantes y prodigios visuales que llenaban los teatros de la época.
El hallazgo del manuscrito de Houdini en Texas
Los registros originales estuvieron resguardados en la Biblioteca Houdini del Harry Ransom Center, institución académica perteneciente a la Universidad de Texas en Austin. Los editores de la revista literaria rastrearon el documento y trabajaron junto a especialistas de la Universidad de Míchigan para confirmar su autenticidad. Los expertos corroboraron que el texto nunca antes había sido impreso ni difundido entre el público aficionado a la magia.
Andrew Gulli, editor de la publicación, explicó que el manuscrito de Houdini exhibe una vocación de preservación sumamente conmovedora. En sus páginas, el ilusionista lamentaba que los magos de su nación no fueran considerados dignos de integrar los anales culturales o las crónicas históricas. Por esa razón, asumió la tarea de documentar programas antiguos para que las generaciones venideras pudieran conocer el origen de estas disciplinas escénicas.
Las razones detrás del prolongado silencio
El hecho de que el ilusionista mantuviera esta investigación en reserva desconcierta a los biógrafos. A lo largo de su trayectoria, el autor editó decenas de volúmenes, piezas de teatro y relatos de ficción con gran repercusión pública. Sin embargo, este ensayo en particular quedó arrumbado entre sus pertenencias privadas sin llegar a las imprentas de su tiempo.
Entre las conjeturas de los historiadores se plantea que el artista prefirió no revelar datos valiosos para evitar que rivales de la época aprovecharan sus hallazgos bibliográficos. Otra posibilidad apunta a que sus múltiples compromisos internacionales le impidieron cerrar el proyecto editorial antes de su repentina muerte. Ambas teorías reflejan el carácter reservado y meticuloso que caracterizó la carrera del escapista.
Un homenaje a la memoria teatral
Nacido en Budapest bajo el nombre de Eric Weisz en 1874, el ilusionista alcanzó notoriedad mundial antes de fallecer en Detroit el 31 de octubre de 1926. En sus últimos años de vida, el artista combatió a los falsos espiritistas que engañaban a los espectadores mediante fraudes en sesiones esotéricas. Su compromiso con la honestidad artística lo llevó también a proteger el recuerdo de los antiguos magos norteamericanos.
El curador Eric Colleary destacó que el ilusionista solía visitar los cementerios donde descansaban sus predecesores e incluso financiaba las reparaciones de sus lápidas. La recuperación de estas páginas confirma el profundo respeto que sentía por los pioneros de la prestidigitación. Para los lectores y estudiosos del arte teatral, la difusión de este material representa una valiosa ventana al entretenimiento del siglo antepasado.
Datos clave
- Texto inédito: El artículo titulado An Interesting Scrapbook permaneció guardado durante cien años en la Universidad de Texas.
- Homenaje a colegas: La obra rescata las trayectorias de Robert Heller y H.J. Sargent, magos populares durante el siglo XIX.
- Faceta de historiador: El famoso escapista elaboró crónicas para evitar que el trabajo de los ilusionistas fuera olvidado por las futuras generaciones.
- Centenario luctuoso: La difusión de la obra coincide con los cien años del fallecimiento del artista en Detroit.






