Una decena de leones muertos en Tanzania fueron encontrados en la zona protegida de Ndutu, situada en el área de conservación de Ngorongoro. El hallazgo ocurrió el 18 de septiembre en este célebre enclave del norte del país africano, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Inspectores estatales y biólogos sospechan que las muertes habrían sido causadas por la ingesta de sustancias tóxicas.
Tras constatar la pérdida de los felinos en la circunscripción comunitaria de Endulen, la Autoridad de la Zona de Conservación de Ngorongoro comenzó de inmediato un peritaje técnico sobre el terreno. Las cuadrillas tomaron muestras biológicas y examinaron los alrededores con el fin de confirmar si los depredadores sufrieron una intoxicación intencional o accidental.
Indicios de envenenamiento y peritajes en curso
El organismo de conservación no precisó las edades ni el sexo de los animales localizados. Los técnicos encargados del rastreo señalaron que los primeros indicios apuntan a una intoxicación química severa, aunque recalcaron que los estudios de laboratorio serán determinantes para ratificar de forma concluyente qué componente causó las muertes.
Los científicos también recorrieron el perímetro en busca de otros animales carroñeros que pudieran haber ingerido restos contaminados. La práctica de arrojar veneno en la naturaleza suele desencadenar una cadena de decesos masivos que perjudica a especies vulnerables que comparten el ecosistema.
Tensión constante entre pastores y grandes felinos
El caso de los leones muertos en Tanzania reavivó el debate sobre la coexistencia entre la vida salvaje y los ganaderos. En las llanuras de Ngorongoro conviven comunidades de pastores seminómadas masái con especies emblemáticas como elefantes, búfalos y rinocerontes negros.
En diversas ocasiones, los criadores de ganado recurren a cebos con pesticidas para proteger sus rebaños o vengarse de los ataques de carnívoros. En 2018, en las inmediaciones del Parque Nacional de Ruaha, murieron seis felinos y más de setenta buitres tras devorar una res adulterada. No obstante, las autoridades enfatizaron que aún no se puede culpar a ningún sector por lo ocurrido en Ndutu.
Impacto en la biodiversidad y el turismo
El hallazgo de estos diez leones muertos en Tanzania representa un duro golpe para la preservación de la fauna mundial. Según el último censo oficial publicado en junio por el Instituto de Investigación de Vida Silvestre de Tanzania, el país alberga una población de 17.200 leones, la más numerosa del planeta.
Cerca de 5.844 ejemplares habitan en el circuito turístico del norte, que comprende atractivos como el Serengeti, Ngorongoro y el Lago Manyara. A pesar de estas cifras, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza mantiene a la especie catalogada como vulnerable. La pérdida de hábitat y los ataques antrópicos continúan reduciendo progresivamente su presencia en el continente.
La conservación de estos carnívoros guarda además una relevancia directa para la economía, ya que constituyen el principal atractivo de los safaris internacionales que sustentan el empleo local. Los resultados finales de las pruebas toxicológicas serán difundidos una vez que concluyan los exámenes forenses en los laboratorios designados.
Datos clave
- Hallazgo múltiple: Diez leones fueron hallados sin vida el 18 de septiembre en el sector de Ndutu, en Ngorongoro.
- Posible causa: Las autoridades presumen una intoxicación por veneno, aunque esperan los resultados de laboratorio para confirmarlo.
- Patrimonio en riesgo: La zona afectada pertenece a la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco y alberga fauna en peligro de extinción.
- Población vulnerable: Aunque Tanzania concentra más de 17.000 leones, la especie sigue bajo amenaza por el avance ganadero y la pérdida de territorio.






