La confirmación de una condena a 74 latigazos en Irán contra la artista Parastoo Ahmadi desató un enérgico repudio por parte de defensores de los derechos humanos. La justicia de ese país ratificó la sentencia corporal impuesta por presentarse en un concierto virtual sin el velo obligatorio. La medida generó consternación dentro y fuera de la nación persa ante la persistente represión contra las libertades individuales.
Frente a este escenario, Amnistía Internacional demandó a las autoridades persas cancelar de forma inmediata cualquier ejecución de castigos corporales. El organismo catalogó la resolución como una muestra evidente de la crueldad institucional y de la ofensiva sistemática que enfrentan las mujeres en el ámbito civil.
La ratificación de la pena de latigazos en Irán
El Tribunal de Apelación de la provincia de Qom desestimó los recursos presentados por la defensa y ratificó la condena dictada en primera instancia en junio. Además de recibir los azotes corporales, la intérprete afronta dos años completos de prohibición para trabajar en producciones audiovisuales y la imposibilidad legal de abandonar el territorio nacional.
El proceso judicial se originó a partir de una presentación musical transmitida por internet en diciembre de 2024. En aquella ocasión, Ahmadi cantó en un recinto sin público, vestida con un atuendo de tirantes, con los labios maquillados y sin utilizar la cobertura capilar exigida por la legislación teocrática.
La sentencia también afectó a cuatro instrumentistas y cuatro colaboradores del equipo técnico. Los ocho trabajadores fueron declarados culpables de delitos calificados como atentado contra el pudor público y cooperación en la distribución de material considerado vulgar por los tribunales iraníes.
Antecedentes de castigos corporales y restricciones artísticas
El equipo jurídico de la defensa argumentó que brindar un espectáculo sonoro en una plataforma digital no representaba ninguna infracción punible. El abogado sostuvo que los magistrados contaban con alternativas legales menos lesivas, tales como sanciones económicas, pero optaron deliberadamente por imponer una pena intimidatoria.
La legislación vigente en la República Islámica prohíbe de manera estricta que las mujeres canten en solitario frente a audiencias y las fuerza al uso de prendas amplias junto al hiyab desde la pubertad. Esta interpretación doctrinaria de la ley religiosa habilita a los jueces a perseguir expresiones culturales cotidianas tanto en la calle como en plataformas digitales.
La aplicación de castigos corporales cuenta con precedentes inmediatos en la nación asiática. En enero de 2024, la activista kurda Roya Heshmati recibió 74 azotes en Teherán tras negarse a cubrir su cabeza en una imagen compartida en sus perfiles virtuales, lo que demuestra la vigencia de este tipo de castigos corporales.
El contexto social y la resistencia civil
La resistencia ciudadana contra los códigos de vestimenta tuvo su epicentro en 2022, tras el fallecimiento bajo arresto policial de Mahsa Amini. Las manifestaciones masivas desafiaron a las autoridades eclesiásticas, aunque fueron contenidas con un fuerte operativo policial que dejó cientos de víctimas fatales en diversas ciudades.
Pese a las detenciones selectivas y la clausura de locales comerciales, muchas ciudadanas continúan transitando sin velo en espacios comunes. En el ámbito cultural, figuras artísticas de la diáspora manifestaron su solidaridad con Ahmadi y cuestionaron las severas pautas de comportamiento impuestas a la población.
Dirigentes políticos conservadores admitieron que las tensiones bélicas y diplomáticas regionales han condicionado la intensidad de los operativos de control moral en las calles. Sin embargo, los tribunales mantienen el curso de los expedientes abiertos contra quienes desafían abiertamente las prohibiciones gubernamentales.
Datos clave
- Tribunal ratifica condena: Una corte provincial confirmó 74 latigazos, dos años sin ejercer actividades audiovisuales y arraigo nacional para la cantante Parastoo Ahmadi.
- Condena colectiva: Cuatro músicos y cuatro integrantes de la producción audiovisual también fueron declarados culpables por el tribunal de apelación.
- Reclamo internacional: Amnistía Internacional exigió anular el castigo corporal por considerarlo inhumano y violatorio de los derechos fundamentales.
- Marco normativo: Las leyes vigentes en Irán impiden el canto solista femenino en público y obligan al uso del velo bajo apercibimiento penal.






