El proyecto de interconexión eléctrica Panamá Colombia alcanzó un avance clave luego de que el Congreso General Guna resolviera habilitar la consulta previa, libre e informada en su territorio. La determinación fue tomada por consenso durante la asamblea ordinaria desarrollada entre el 21 y el 26 de octubre en la localidad de Dadnaggwedubbir, marcando un cambio relevante tras casi dos décadas de falta de acuerdos entre las partes.
Mediante la Resolución No. 2, las máximas autoridades tradicionales autorizaron a una delegación designada a planificar cada etapa del diálogo con la población. No obstante, los dirigentes recalcaron que esta anuencia procesal no implica todavía la autorización para construir el tendido. El mecanismo permitirá que los pobladores evalúen de manera detallada los impactos ambientales, sociales y económicos antes de emitir una postura definitiva sobre la obra.
Con esta resolución, la comarca de Gunayala se convierte en el segundo territorio originario que da luz verde al esquema consultivo, sumándose a lo actuado en agosto por la comarca Wargandí. Para completar la fase inicial requerida por la normativa regional, queda aún pendiente el pronunciamiento formal de las Tierras Colectivas de Alto Bayano, área también contemplada en el diseño del tendido.
Alcance y trazado de la interconexión eléctrica Panamá Colombia
La infraestructura proyectada para la interconexión eléctrica Panamá Colombia prevé una extensión total de unos 500 kilómetros con tecnología de corriente continua de alta tensión. El trayecto contempla una capacidad de transporte inicial de 400 megavatios, diseñada para unir la subestación Panamá II con la terminal de Cerromatoso, situada en el departamento colombiano de Córdoba.
El diseño técnico incluye 220 kilómetros terrestres en jurisdicción panameña, cruzando áreas de Alto Bayano, Wargandí y Gunayala hasta alcanzar la localidad de Mulatupu. A partir de esa zona costera, el enlace continúa mediante un tramo submarino de 130 kilómetros por el mar Caribe hasta arribar a Necoclí, desde donde se completan los 150 kilómetros restantes por vía terrestre en suelo colombiano.
Este enlace reviste un valor estratégico sin precedentes para el continente, ya que constituirá el primer puente de transmisión física entre las redes de Centroamérica y Sudamérica. Dicha integración habilitará intercambios energéticos bidireccionales, con posibilidades de extender la distribución hacia los mercados de Ecuador y México según los acuerdos comerciales y la capacidad disponible.
Antecedentes y demandas comunitarias en Gunayala
La trayectoria de esta iniciativa acumula múltiples postergaciones debido a reparos ecológicos y discrepancias territoriales. En 2015 el congreso comarcal rechazó el trazado preliminar y en marzo de 2023 desestimó el estudio de impacto ambiental. No obstante, en marzo de 2026 se derogó esa postura restrictiva y se abrió el camino para estructurar un diálogo con mayores garantías.
Entre las demandas centrales del pueblo guna destaca la conservación de los bosques nativos y la defensa de su autonomía territorial. Asimismo, las comunidades plantean que las obras de transmisión deben acompañarse con obras viales y provisión de energía para las poblaciones locales, propuesta enmarcada en el concepto de Corredor Ambiental Sostenible para superar el aislamiento histórico de la zona.
El titular de la Secretaría Nacional de Energía, Rodrigo Rodríguez, remarcó la importancia de salvaguardar las costumbres y los procesos de deliberación de los pueblos originarios. Desde fines de 2025, el gobierno panameño articula un equipo interinstitucional de catorce dependencias públicas para atender las dimensiones técnicas, ambientales y sociales antes de avanzar hacia la ejecución.
Costos estimados y pasos futuros del enlace
El presupuesto original de referencia para la interconexión eléctrica Panamá Colombia se fijó inicialmente en 800 millones de dólares. Sin embargo, estimaciones más recientes calculan que la inversión requerida podría situarse entre 1.000 y 1.400 millones de dólares, según los requerimientos técnicos definitivos, las licencias y los esquemas de financiamiento multilateral.
Para que la obra pase a la fase constructiva, aún resta superar el proceso consultivo en todas las comunidades, armonizar las regulaciones del mercado eléctrico entre ambas naciones y consolidar los permisos ambientales en zonas biogeográficas altamente sensibles como el Darién. La integración energética regional dependerá de los resultados de estas negociaciones pendientes.
Datos clave
- Consenso comarcal: El Congreso General Guna aprobó la hoja de ruta para la consulta previa tras casi dos décadas de desacuerdos.
- Extensión técnica: La línea abarcará 500 kilómetros con capacidad de 400 megavatios, combinando tramos terrestres y 130 kilómetros submarinos.
- Inversión proyectada: El presupuesto estimado se sitúa entre 1.000 y 1.400 millones de dólares sujeto al cierre financiero.
- Territorios involucrados: Gunayala se suma a Wargandí en la apertura de consultas, mientras resta la definición de Alto Bayano.






