La inteligencia artificial en Panamá busca constituirse en un motor productivo tras la reciente validación gubernamental de su hoja de ruta oficial. Sin embargo, un diagnóstico del sector corporativo revela que la mayoría de los negocios locales todavía no logran articular esta tecnología en sus operaciones cotidianas. La desconexión entre las herramientas digitales implementadas y las cadenas internas de trabajo persiste como la principal traba técnica y administrativa.
Rezago empresarial frente a las herramientas digitales
Los resultados del más reciente Informe de Actividad Económica elaborado por la firma Eleménte revelan una marcada fragmentación en el ámbito privado. De acuerdo con el relevamiento aplicado a 237 firmas, cuatro de cada diez organizaciones carecen de personal capacitado o protocolos formales para coordinar la tecnología. Asimismo, un 38 por ciento vigila estos sistemas en departamentos aislados, sin coordinación general.
La investigación puntualiza que apenas un 11 por ciento de las compañías analizadas consiguió incorporar plenamente estas soluciones de manera rentable. Este reducido porcentaje evidencia una brecha significativa entre la adquisición de software moderno y la obtención de mejoras tangibles en productividad. Para los especialistas, la adquisición indiscriminada de plataformas tecnológicas no asegura una mayor eficiencia operativa.
Sobre este escenario, Jhonatan Segura, director técnico de la empresa Trycore, especializada en automatización empresarial, advirtió que sumar programas sin articulación profundiza las fallas. El directivo señaló que las organizaciones suelen cometer el error de trabajar en compartimentos estancos. A su criterio, el beneficio real surge cuando los flujos de datos transitan con fluidez entre departamentos, evitando que la tecnología funcione como un archipiélago desarticulado.
El panorama de la inteligencia artificial en Panamá y sus retos
El Consejo de Gabinete aprobó la directriz estatal mediante la Resolución 89-26, institucionalizando la política pública nacional para este ámbito. Esta iniciativa se proyecta como una guía con vigencia estimada entre 2026 y 2036, vinculada a la Agenda Nacional de Tecnologías Avanzadas. El objetivo de máxima consiste en transformar la tradicional ventaja geográfica, logística y portuaria panameña en un polo tecnológico regional confiable.
Dicho instrumento estructura sus prioridades sobre seis componentes esenciales. Entre ellos figuran la infraestructura digital, la formación de talento técnico, la protección de información confidencial y la gobernanza ética. A diferencia de una legislación obligatoria, este marco actúa como una guía institucional de concertación que no impone sanciones directas, pero que complementa normas previas como la Ley 81 de 2019 de protección de datos personales.
El desarrollo de la inteligencia artificial en Panamá cuenta con antecedentes inmediatos que sentaron precedentes técnicos en la administración pública. Ya en 2021, la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental impulsó un esquema preliminar enfocado en modernizar el aparato estatal. El actual diseño persigue convertir el perfil logístico del país en un canal digital que potencie la competitividad regional.
Implicancias para la competitividad regional y las empresas
La discusión sobre automatización avanzada cobra especial relevancia para el sector corporativo latinoamericano, donde la adopción de herramientas informáticas suele enfrentar problemas de capacitación y de presupuesto. Integrar sistemas requiere no solo inversión económica, sino también una transformación en la cultura laboral y en la preparación de los colaboradores. La falta de estructuras claras suele derivar en duplicación de tareas y fuga de recursos.
En ese marco, la inserción de la inteligencia artificial en Panamá plantea lecciones útiles para otras economías del continente que buscan modernizarse. Especialistas en gobernanza tecnológica advierten que la ausencia de normativas internas en las corporaciones aumenta los riesgos de seguridad informática. Por ello, la coordinación entre directivos y especialistas resulta imprescindible para que las metas gubernamentales y privadas avancen en una misma dirección de crecimiento sostenible.
Datos clave
- Baja integración corporativa: Solo el 11% de las firmas analizadas logró integrar la tecnología en su esquema productivo y generar rentabilidad.
- Falta de gobernanza interna: El 39% de los negocios no dispone de responsables formales ni de procedimientos claros para administrar soluciones automatizadas.
- Hoja de ruta estatal: El Poder Ejecutivo panameño ratificó la estrategia con una proyección al año 2036 sustentada en seis pilares de desarrollo.
- Supervisión aislada: Un 38% de las entidades encuestadas gestiona estas herramientas de forma fragmentada en departamentos individuales.






