La preocupación por el aumento de infartos en jóvenes encendió las alarmas de los especialistas en salud durante los últimos días en Paraguay. La cardióloga Graciela González advirtió en una entrevista televisiva con Unicanal que los factores de riesgo coronario aparecen en etapas cada vez más tempranas de la vida. Esta tendencia clínica involucra tanto a adolescentes como a pacientes de poco más de treinta años.
Hábitos de consumo y la suba de infartos en jóvenes
El estilo de vida actual incide de manera directa en el deterioro prematuro del sistema circulatorio. Según explicó la profesional médica, las dietas con alto contenido de sodio y grasas saturadas, sumadas a la ingesta regular de productos ultraprocesados, generan las condiciones propicias para el sobrepeso y la hipertensión arterial.
A este cuadro se agrega la combinación recurrente de bebidas alcohólicas con energizantes y el consumo de sustancias ilícitas como la cocaína. González puntualizó que estas conductas aceleran problemas vasculares que anteriormente afectaban a personas mayores, elevando notablemente las probabilidades de padecer un infarto agudo de miocardio a corta edad.
El impacto del vapeador en la salud cardiovascular temprana
El uso generalizado de cigarrillos electrónicos entre la población escolar y universitaria representa uno de los mayores desafíos para la medicina preventiva. La especialista remarcó que la exposición a los dispositivos de vapeo suele iniciarse en la pubertad, lo que genera años continuos de daño en el endotelio vascular y las vías respiratorias.
De acuerdo con lo expresado por la cardióloga, la inhalación prolongada de los componentes químicos presentes en estos aparatos aumenta las posibilidades de sufrir insuficiencia cardíaca e isquemias graves. Este fenómeno facilita la aparición de cuadros críticos como los infartos en jóvenes antes de cruzar la barrera de las tres décadas de vida.
Estrés crónico, pantallas y alteración del descanso
El sedentarismo y las rutinas dominadas por pantallas electrónicas provocan un déficit pronunciado de horas de sueño en la juventud. Esta falta de descanso adecuado altera la regulación hormonal e incrementa la producción constante de sustancias asociadas a la tensión nerviosa, como el cortisol y la adrenalina.
Durante una jornada sobre salud cardiovascular pediátrica y juvenil, la especialista abordó cómo estos elementos sobrecargan el músculo cardíaco y dañan las arterias. A su vez, los cuadros de depresión, ansiedad y exigencia cotidiana contribuyen a que los infartos en jóvenes dejen de ser una excepción en las salas de urgencias hospitalarias.
Importancia de la prevención desde la infancia
La intervención médica no debe postergarse hasta la adultez, ya que las lesiones en las paredes arteriales se consolidan de manera silenciosa a lo largo del tiempo. La detección oportuna de la presión alta y el control del índice de masa corporal permiten mitigar desenlaces fatales en etapas de pleno desarrollo biológico.
Fomentar la actividad física cotidiana, limitar las horas de exposición a dispositivos digitales y mantener patrones de sueño ordenados resultan pilares fundamentales para proteger el corazón. De este modo, la comunidad médica insiste en revisar los entornos familiares y escolares para promover hábitos sostenibles que reduzcan el riesgo coronario en todo el país.
Datos clave
- Factores de riesgo: el exceso de sal, alimentos ultraprocesados, sedentarismo y consumo de drogas elevan el riesgo cardíaco prematuro.
- Cigarrillos electrónicos: el vapeo prolongado desde la adolescencia se asocia con insuficiencia cardíaca e infartos.
- Hormonas del estrés: la falta de sueño y la ansiedad disparan los niveles de cortisol y adrenalina, dañando los vasos sanguíneos.
- Edades afectadas: médicos registran complicaciones cardiovasculares graves en personas de entre veinte y treinta años.






