La imputación a Evo Morales avanzó en los estrados judiciales luego de que el Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia ordenara el comienzo de una etapa preliminar de investigación por 30 días. La medida procesal responde a los hechos registrados durante el violento operativo policial de 2009 en el Hotel Las Américas de Santa Cruz. La disposición alcanza además al exvicepresidente Álvaro García Linera en el marco de la causa caratulada formalmente como terrorismo.
Notificación judicial y la imputación a Evo Morales
El juez Carlos Ortega comunicó de manera formal que la resolución de apertura de la fase investigativa ya rige y activa los plazos legales correspondientes. El Ministerio Público dispone a partir de este momento de un periodo estricto de un mes para recolectar elementos de convicción y determinar su requerimiento conclusivo. Según las autoridades judiciales, el tiempo procesal se encuentra transcurriendo conforme a las normas procesales bolivianas.
Para garantizar el derecho a la defensa de los procesados, el máximo tribunal comisionó al Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca para ejecutar las diligencias de notificación. Los actuarios deben presentarse en los domicilios reales de ambos exmandatarios en un término de 48 a 72 horas. La acusación inicial fue promovida por la fuerza política Alianza Libre y contempla la presunta comisión de delitos como asesinato, torturas, vejaciones y privación arbitraria de libertad.
El operativo policial y los antecedentes del caso
El expediente judicial se remonta al 16 de abril de 2009, fecha en la que unidades especiales de la Policía boliviana irrumpieron de madrugada en las instalaciones del Hotel Las Américas en la ciudad de Santa Cruz. Durante la incursión armada murieron tres ciudadanos extranjeros y otros dos quedaron bajo arresto acusados de integrar una supuesta célula subversiva. Morales se encontraba de visita oficial en Venezuela y declaró públicamente haber ordenado la intervención, mientras que García Linera ejercía la presidencia en funciones.
La causa estuvo marcada a lo largo de los años por señalamientos de irregularidades, denuncias cruzadas de extorsión y controversias sobre la actuación de los organismos de seguridad. Durante la administración de Jeanine Áñez el proceso había quedado cerrado. Sin embargo, familiares de las víctimas fatales como el ciudadano irlandés Michael Dwyer y los sobrevivientes llevaron sus reclamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano que concluyó que el Estado cometió severas transgresiones que exigen reparaciones.
Repercusiones procesales y el escenario regional
El curso de las actuaciones derivadas de la imputación a Evo Morales genera expectativa en Sudamérica y en países limítrofes como Paraguay, debido al impacto directo que tiene la estabilidad institucional boliviana en la política y la seguridad regional. Los procedimientos ante el tribunal con sede en Sucre ponen a prueba el cumplimiento de los estándares internacionales fijados por el sistema interamericano frente a episodios de violencia estatal.
La Fiscalía boliviana deberá definir al cierre de este periodo si formula una acusación formal o si solicita medidas adicionales contra los investigados. El seguimiento de este proceso resulta crucial para el esclarecimiento de episodios que marcaron la historia política reciente del país vecino y para fijar precedentes sobre la responsabilidad legal de los gobernantes ante operativos de seguridad con desenlace fatal.
Datos clave
- Plazo procesal fijado: El Ministerio Público boliviano cuenta con 30 días continuos para finalizar las diligencias preliminares.
- Notificación a los domicilios: Las autoridades judiciales deben comunicar la resolución a Morales y García Linera en un lapso de 48 a 72 horas.
- Delitos investigados: El proceso contempla presuntos hechos de asesinato, vejaciones, torturas y privación arbitraria de libertad.
- Intervención internacional: La Comisión Interamericana de Derechos Humanos determinó responsabilidades del Estado por los hechos del año 2009.






