El severo impacto de El Niño amenaza directamente el bienestar de al menos nueve millones de niños y niñas en el Corredor Seco centroamericano, quienes requerirán asistencia humanitaria urgente para subsistir. La advertencia fue emitida por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia tras verificar registros históricos de sequía extrema que golpean con dureza a Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
En la capital hondureña, Tegucigalpa, se atraviesa el periodo con menores precipitaciones desde el inicio de las mediciones oficiales. Esta situación obligó a las autoridades a racionar el suministro de agua potable cada 12 días, mientras el 80% del territorio nacional permanece bajo alerta roja ambiental.
Magnitud regional de la crisis alimentaria
Las estimaciones de Unicef indican que cerca de 25,8 millones de menores en América Latina y el Caribe habitan municipios vulnerables a perturbaciones climáticas agudas. En el Corredor Seco, las pérdidas agrícolas de maíz y frijol reducen drásticamente la disponibilidad de comida y disparan los precios en los mercados locales.
Guatemala encara este panorama con la tasa más elevada de desnutrición crónica infantil en todo el continente americano. Al mismo tiempo, en Honduras más de un centenar de localidades entraron en emergencia debido a la merma casi total de sus cosechas esenciales de subsistencia.
El Programa Mundial de Alimentos proyectó que el impacto de El Niño sumará a 16 millones de personas al estado de inseguridad alimentaria en la región. Asimismo, organizaciones no gubernamentales como Oxfam comprobaron que más del 73% de las familias campesinas perdieron sus aves de corral, eliminando su principal fuente de proteínas diarias.
El impacto de El Niño en la estabilidad comunitaria
El director regional de Unicef, Roberto Benes, sostuvo que las consecuencias climáticas profundizan las desigualdades existentes y debilitan la protección de los hogares más humildes. El funcionario remarcó la urgencia de salvaguardar los servicios esenciales de salud, educación y provisión de agua segura antes de que la crisis se agrave.
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud advirtió que el evento climático tiene más del 90% de probabilidades de consolidar una intensidad muy fuerte hacia fines de año e inicios de 2027. Además, el Comité Internacional de Rescate alertó que alrededor de 700 mil habitantes de El Salvador precisarán socorro inmediato ante la prolongada ausencia de lluvias.
Los costos de los fertilizantes, combustibles y víveres también experimentan incrementos a causa de las dificultades en las rutas de transporte marítimo internacional. Toda esta coyuntura empuja a miles de estudiantes a desertar de las escuelas para ayudar a sus familias a buscar sustento.
Pedido de financiamiento y acciones preventivas
Frente al avance del fenómeno meteorológico, las agencias internacionales exigen a los donantes globales agilizar fondos flexibles para desplegar medidas de mitigación anticipadas. El organismo solicitó 53,8 millones de dólares para encarar la emergencia en América Latina, aunque a mitad de año persistía una brecha financiera del 55% sin cubrir.
Estudios de las Naciones Unidas demuestran que cada dólar destinado a la prevención comunitaria permite ahorrar hasta 15 dólares en tareas posteriores de reconstrucción. La entidad insiste en que las catástrofes derivadas de sequías prolongadas resultan previsibles y pueden atenuarse si los Estados intervienen con recursos oportunos.
Datos clave
- Nueve millones de menores en Centroamérica precisan ayuda humanitaria urgente debido a la sequía extrema.
- El 80% de Honduras se encuentra en alerta roja con racionamiento de agua potable cada 12 días en su capital.
- Unicef calculó que 25,8 millones de niños en América Latina residen en zonas de alto riesgo por el clima.
- El déficit de financiamiento para atender la contingencia regional superaba el 55% a mediados de año.






