Un enérgico llamado de atención sobre el rol social de la Iglesia en Paraguay realizó monseñor Gabriel Escobar durante el encuentro anual de congregaciones religiosas celebrado en Asunción. El prelado instó a los consagrados a abandonar la reclusión institucional y comprometerse activamente con la realidad de las comunidades vulnerables.
Crítica a la burocracia y cercanía con los sectores vulnerables
Durante la asamblea anual de la Conferencia de Religiosas y Religiosos del Paraguay, el religioso cuestionó la proliferación de encuentros administrativos y documentos que postergan el contacto directo con la gente. Según manifestó, muchas familias atraviesan situaciones de extrema pobreza, abandono estatal y carencia de oportunidades en diversos puntos del territorio nacional.
El obispo remarcó que las estructuras institucionales suelen debatir proyectos y normativas mientras la población marginada continúa desatendida. En ese contexto, recordó el reclamo histórico de comunidades campesinas e indígenas, la desprotección de la niñez frente a la violencia y el abandono que sufren los adultos mayores.
El compromiso profético de la Iglesia en Paraguay contra la corrupción
Al profundizar en las responsabilidades éticas del clero, Escobar subrayó la urgencia de confrontar problemas estructurales como la impunidad, las irregularidades en la gestión pública y la falta de justicia. Para el obispo, la labor pastoral no puede reducirse a discursos teóricos, sino que debe traducirse en acciones cotidianas que devuelvan la dignidad a las personas.
La misión profética que corresponde a la Iglesia en Paraguay implica denunciar activamente los factores que deshumanizan a las poblaciones de las periferias urbanas y asentamientos. De acuerdo con el mensaje pastoral, los líderes espirituales tienen el deber cívico y moral de señalar los abusos cuando las dependencias estatales fallan en proteger a los ciudadanos.
Desafíos de las congregaciones y trabajo en unidad
La homilía central reunió a representantes de comunidades como franciscanos, jesuitas, salesianos y dominicos. En este espacio, se abordaron dificultades operativas como el descenso sostenido en las vocaciones, el envejecimiento de los miembros consagrados y los costos para sostener las obras de beneficencia y enseñanza.
Frente a estas dificultades, el obispo exhortó a dejar de lado el individualismo y la rivalidad interna entre congregaciones para articular esfuerzos conjuntos. Recalcó que la entidad religiosa debe operar como una plataforma de comunión auténtica donde se compartan recursos materiales y se renueven los métodos de asistencia social en todo el país.
Respuestas urgentes ante la crisis comunitaria
El pronunciamiento de monseñor Escobar resuena en un contexto donde diversas organizaciones civiles reclaman una mayor presencia de liderazgos éticos en la vida pública. La advertencia sobre no habituarse al sufrimiento ajeno busca sacudir la inercia de las parroquias y centros educativos confesionales.
La articulación de proyectos de desarrollo comunitario en zonas periféricas exige que las congregaciones asuman una actitud de escucha y acompañamiento permanente. De esta manera, la presencia de la Iglesia en Paraguay aspira a convertirse en un soporte real frente al desamparo que afecta a amplios sectores de la población paraguaya.
Datos clave
- Llamado pastoral: Monseñor Gabriel Escobar pidió a religiosos salir de los conventos y colegios para asistir a los sectores más vulnerables.
- Denuncia estructural: El prelado exhortó a confrontar abiertamente la corrupción, la impunidad y la falta de respuestas de las instituciones estatales.
- Dificultades internas: Las congregaciones enfrentan la disminución de vocaciones, el progresivo envejecimiento de sus integrantes y restricciones económicas para mantener sus obras.
- Unidad de acción: La asamblea de la Conferpar congregó a dominicos, franciscanos, jesuitas y salesianos para coordinar el trabajo comunitario conjunto.






