La crisis en los humedales de Ñeembucú alcanzó niveles críticos tras confirmarse una disminución del 18,10 % de su superficie de agua permanente en un periodo de 38 años. Esta merma representa unas 148.882 hectáreas desecadas entre 1985 y 2023, de acuerdo con un informe científico difundido por la revista especializada Land. Las conclusiones técnicas exponen cómo el calentamiento global y la acción humana aceleraron la degradación de este vital ecosistema del sur paraguayo.
El estudio fue elaborado por los investigadores I. Torre, D. Salas-Dueñas y Alberto Yanosky bajo el título de pérdida de resiliencia y avance terrestre del sistema hídrico. Según el documento, el ecosistema padece los efectos combinados de una tenaza climática, caracterizada por sequías mucho más prolongadas y un alza térmica constante estimada en 0,028 °C anuales. Esta condición redujo notablemente las reservas de agua dulce indispensables para las comunidades y la fauna local.
Impacto climático y agrícola en los humedales de Ñeembucú
El análisis temporal indica que la capacidad de recuperación del ecosistema comenzó a decaer de forma pronunciada desde 1999. A partir de ese momento, la progresiva pérdida de humedad facilitó el avance de actividades antrópicas en terrenos que antes permanecían inundados la mayor parte del año. La desecación gradual abrió el paso a la expansión de la agricultura mecanizada, cuya infraestructura de canales y drenajes terminó por alterar el balance hidrológico natural.
Especialistas advierten que la transformación de estos suelos no solo compromete la supervivencia de especies animales y vegetales autóctonas, sino que también afecta directamente la actividad pecuaria tradicional. En el duodécimo departamento, estos reservorios naturales constituyen la principal fuente de forraje y agua para el ganado vacuno durante los periodos de pocas precipitaciones.
Herramientas urgentes de gestión ambiental
Frente al retroceso documentado en los humedales de Ñeembucú, los autores del informe señalaron que el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible debe acelerar la aplicación de sus instrumentos técnicos de protección. Entre las prioridades institucionales figura la delimitación precisa de las áreas húmedas mediante la puesta en marcha formal del Inventario Nacional de Humedales.
Asimismo, los científicos recomiendan incorporar tecnología satelital de alta resolución y sensores remotos para detectar a tiempo intervenciones ilegales en el terreno, como terraplenes y zanjas de desagüe. La información satelital permitirá que las autoridades ambientales intervengan antes de que el daño ecológico resulte irreversible en zonas de alta sensibilidad hídrica.
Del diagnóstico a las restricciones territoriales
El reporte enfatiza que el país debe pasar de los informes teóricos a medidas concretas de resguardo legal y físico en el territorio. Se plantea declarar áreas específicas bajo la categoría de Humedales de Importancia Nacional, con énfasis en los distritos más expuestos y en el corredor biológico que conecta la región con el lago Ypoá.
Para frenar este proceso de degradación, los expertos consideran imprescindible prohibir el drenaje artificial de esteros y lagunas, además de instaurar sistemas de alerta temprana. La conservación de los humedales de Ñeembucú resulta determinante para asegurar el patrimonio natural, atenuar inundaciones severas y sostener el abastecimiento de agua dulce en todo el sur del país.
Datos clave
- Superficie reducida: La cobertura hídrica permanente disminuyó en 148.882 hectáreas entre los años 1985 y 2023.
- Pérdida porcentual: El ecosistema registró una caída del 18,10 % de sus aguas permanentes en el periodo evaluado.
- Presión climática: La zona experimenta un aumento sostenido de la temperatura de 0,028 °C por año junto con sequías extendidas.
- Factores humanos: El debilitamiento de la resiliencia hídrica desde 1999 facilitó el avance de la agricultura mecanizada y obras de drenaje.
- Medidas solicitadas: Investigadores instan al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible a aplicar el Inventario Nacional de Humedales y frenar canales artificiales.






