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El Hotel Lutetia de París revela su oscura historia entre el arte y la ocupación nazi

Redacción BM Online•9 de octubre de 2026 a las 01:15 a. m.•París

Portada del libro Hotel exilio de Jane Rogoyska junto a una ilustración del emblemático edificio parisino.

El Hotel Lutetia de París representó uno de los escenarios más complejos y contradictorios de la historia europea durante la primera mitad del siglo XX. Un nuevo trabajo de la escritora e historiadora Jane Rogoyska, titulado Hotel exilio, recupera los acontecimientos ocurridos en este edificio que albergó sucesivamente a la vanguardia artística, a los opositores al nazismo, a la inteligencia militar alemana y a los sobrevivientes del horror concentracionario.

Refugio de creadores y resistencia al régimen

Abierto al público en 1910 en la margen izquierda de la capital francesa, el inmueble destacó de inmediato por su singular fusión arquitectónica entre el art nouveau y el art déco. Durante los años de entreguerras se convirtió en el punto de encuentro predilecto de figuras como Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Henri Matisse y André Gide. En ese mismo espacio, el escritor irlandés James Joyce redactó pasajes fundamentales de su célebre novela Ulises.

Con el ascenso del nacionalsocialismo en Alemania durante la década de 1930, el establecimiento mutó en refugio para disidentes políticos e intelectuales de la República de Weimar que huían de la persecución. Esta comunidad, a la que las autoridades berlinesas denominaban con desdén la multitud del Lutetia, organizó comités clandestinos encabezados por el novelista Heinrich Mann. Desde allí idearon métodos ingeniosos para ingresar propaganda contra el Tercer Reich, como sobres falsos de semillas y textos doctrinarios camuflados como clásicos literarios.

La metamorfosis del Hotel Lutetia de París bajo la Abwehr

El destino del complejo cambió drásticamente con la invasión alemana a Francia en 1940. El Hotel Lutetia de París fue confiscado inmediatamente para operar como la sede principal de la Abwehr, el servicio de inteligencia militar germano encabezado por el almirante Wilhelm Canaris. Pese a la guerra, el lugar mantuvo a sus empleados franceses y una atmósfera de opulencia que contrastaba con la brutalidad del régimen ocupante.

Mientras los oficiales disfrutaban de cenas lujosas en sus salones, la directiva represiva conocida como Noche y Niebla despojaba de derechos a los refugiados y apátridas en la ciudad. Figuras como el filósofo Walter Benjamin sufrieron las consecuencias directas de este acorralamiento antes de quitarse la vida en la frontera con España. De forma similar, la escritora Irène Némirovsky redactó en la clandestinidad su testimonio antes de ser deportada y asesinada en Auschwitz, en tanto la fotógrafa Gisèle Freund logró sobrevivir mediante un enlace de conveniencia.

El retorno desgarrador tras la liberación

Los mandos militares alemanes abandonaron el recinto de forma caótica en agosto de 1944 ante el avance aliado. Pocos meses después, en la primavera de 1945, las autoridades francesas reconvirtieron las mismas habitaciones que habían ocupado los oficiales en un centro de recepción sanitaria y administrativa para las personas rescatadas de los campos de exterminio. Autobuses y trenes trasladaban diariamente a sobrevivientes debilitados y vestidos aún con uniformes a rayas para recibir asistencia médica y alimentos.

La vereda del edificio se transformó en un punto de dolorosa incertidumbre para cientos de ciudadanos que aguardaban con retratos en mano el regreso de sus familiares. La mayoría de los recién llegados, marcados por el trauma, apenas podían responder a las preguntas de quienes buscaban a sus parientes desaparecidos. Esta faceta del Hotel Lutetia de París consolidó su memoria como un testigo ineludible de las mayores tragedias y esperanzas del continente.

Datos clave

  • Cuna cultural: Inaugurado en 1910 con diseño art nouveau y art déco, albergó a figuras como Ernest Hemingway, James Joyce y Pablo Picasso.
  • Núcleo disidente: En los años 30 sirvió de base a exiliados alemanes liderados por Heinrich Mann para enviar propaganda contra Adolf Hitler.
  • Sede de espionaje: Entre 1940 y 1944 funcionó como cuartel general de la Abwehr, el servicio de inteligencia militar nazi bajo el mando de Wilhelm Canaris.
  • Centro de repatriación: En 1945 recibió y asistió a miles de sobrevivientes de los campos de concentración que retornaban a Francia.

Fuente: infobae.com

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