La celebración de Halloween en Cuba reunió a decenas de jóvenes en La Habana durante el último fin de semana de octubre, pese a que la ciudad enfrentó cortes prolongados de energía eléctrica de hasta 30 horas continuas. Con disfraces improvisados y recursos escasos, los asistentes coparon espacios culturales independientes para compartir una fecha que gana terreno en la isla caribeña.
En el céntrico barrio de El Vedado, el centro cultural privado El Proyecto organizó un encuentro temático en el cruce de las calles 11 y 14. Pese a las fallas energéticas generalizadas, la actividad convocó a personas caracterizadas como monjas, médicos o personajes de ficción como el Joker, quienes desafiaron tanto la oscuridad como las elevadas temperaturas.
Creatividad ante la crisis energética y la escasez
El festejo en El Proyecto requirió adaptaciones inmediatas debido al desabastecimiento eléctrico que paralizó extensos sectores de la capital cubana. La ambientación del local se resolvió mediante elementos austeros, tales como sábanas pintadas para emular figuras fantasmales, adornos en tonos naranjas y rojos, además de toques góticos.
Ante la falta de luz en la red pública, una maquillista profesional atendió a quienes llegaban sin caracterización alumbrándose únicamente con una pequeña lámpara de mesa conectada a una batería. Este tipo de esfuerzos reflejó el empeño de los concurrentes por mantener las actividades recreativas a pesar de los obstáculos materiales que golpean cotidianamente a la población insular.
El auge de Halloween en Cuba y el debate cultural
La conmemoración de Halloween en Cuba no forma parte del calendario tradicional de la nación antillana ni incluye dinámicas extendidas en barrios como la clásica recolección de dulces. Sin embargo, en los últimos años la festividad experimentó un notable incremento de popularidad entre las nuevas generaciones, impulsada por las redes sociales y la apertura de nuevos negocios privados.
Uno de los asistentes, Marcos Dulzaides, fisioterapeuta de 22 años que concurrió vestido de médico, relató a la agencia EFE que esta clase de reuniones se ha vuelto mucho más frecuente entre sus contemporáneos. El joven remarcó que las dificultades para conseguir trajes o telas no impiden que la fecha sea vista como una oportunidad ineludible de encuentro y dispersión.
Esta creciente adopción de costumbres foráneas genera rechazo en sectores oficialistas, los cuales suelen cuestionar la incorporación de festividades fuertemente vinculadas con la cultura de los Estados Unidos. Pese a tales críticas institucionales, diversos comercios, viviendas particulares y locales nocturnos de la capital caribeña exhiben adornos alusivos en los días previos a cada 31 de octubre.
Resistencia comunitaria desde los centros autogestionados
El centro cultural El Proyecto cumplió un año de funcionamiento brindando alternativas de esparcimiento a la juventud habanera. Administrado por Érica Martínez, el local depende de un inversor de energía que le permite operar con lo mínimo indispensable cuando el fluido eléctrico desaparece por jornadas completas.
Para garantizar la continuidad de proyecciones cinematográficas y evitar la suspensión de conciertos musicales de artistas emergentes, el equipo de trabajo apaga la mayor parte de las luces del inmueble. Martínez explicó que sostener la grilla habitual representa un desafío mayúsculo cuando no disponen de electricidad regular durante todo el día.
Alrededor de 20 trabajadores integran este emprendimiento, el cual ofrece mesas de ping pong, billar, sectores de lectura y funciones infantiles. La iniciativa nació originalmente en el portal de una vivienda donde una veintena de amigos proyectaba películas caseras, convirtiéndose con el tiempo en un refugio comunitario frente a la crisis socioeconómica general.
En un contexto marcado por el deterioro de los servicios públicos, la adopción de Halloween en Cuba demuestra la capacidad de los jóvenes para construir espacios propios de convivencia, resignificando expresiones globales en medio de una severa precariedad.
Datos clave
- Cortes prolongados: La capital cubana registró interrupciones en el suministro eléctrico de hasta 30 horas durante el fin de semana de celebraciones.
- Sede comunitaria: El evento temático se desarrolló en El Proyecto, un espacio cultural privado ubicado en El Vedado que opera con respaldo de inversores.
- Impulso juvenil: La festividad creció mediante la influencia de redes sociales y emprendimientos gastronómicos, pese a los cuestionamientos del oficialismo cubano.
- Ingenio local: Los asistentes recurrieron a disfraces hechos a mano y maquillaje realizado con lámparas auxiliares ante la falta de iluminación de red.






