El fenómeno El Niño continuará intensificándose de manera acelerada durante las próximas semanas y alcanzará su fase culminante hacia diciembre. La advertencia fue difundida por la Organización Meteorológica Mundial a través de su boletín de clima estacional global. Los pronósticos científicos señalan que este ciclo podría situarse entre los más potentes observados desde mediados del siglo pasado.
La entidad especializada de las Naciones Unidas explicó que las aguas del océano Pacífico ecuatorial presentarán marcas térmicas extraordinarias. Esta condición alterará la circulación atmosférica global y elevará de manera considerable la probabilidad de registrar precipitaciones extremas, olas de calor y períodos de sequía en distintos continentes.
Anomalías térmicas sin precedentes en el océano Pacífico
Los informes técnicos de la agencia multilateral indican que el calentamiento en la franja central y oriental del Pacífico tropical marcará niveles históricos antes de fin de año. El índice que monitorea las anomalías en la superficie marina subió de 1,6 grados sobre lo habitual en junio a 2,5 grados en agosto. Las proyecciones para el último trimestre anticipan registros cercanos a los 3,7 grados por encima del promedio.
De confirmarse esas estimaciones, el evento superará el récord previo de 2,6 grados alcanzado durante el período 2015-2016. Esta conclusión surge del trabajo conjunto de trece centros meteorológicos de referencia internacional. Los especialistas observan con atención la rapidez del calentamiento oceánico y su capacidad para condicionar las actividades económicas y los ecosistemas.
La secretaria general del organismo internacional, Celeste Saulo, remarcó la celeridad del proceso en un informe institucional. La titular explicó que el evento no incorpora calor adicional al sistema terrestre, sino que transfiere a la atmósfera la energía acumulada en las masas de agua marinas.
Impacto global y consecuencias para la región
El desarrollo habitual del ciclo climático abarca períodos que oscilan entre nueve y doce meses, con recurrencias de dos a siete años. No obstante, las previsiones actuales indican una persistencia casi segura hasta febrero, lo que extenderá las perturbaciones climáticas. En diversas zonas de Centroamérica ya se reportan pérdidas de cultivos agrícolas y mortandad de ganado debido a la falta de agua.
En el cono sur y la cuenca del Plata, la interacción atmosférica asociada al fenómeno El Niño modifica los patrones de viento y la distribución de humedad. Este escenario suele traducirse en precipitaciones abundantes que comprometen las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay. Los desbordes ribereños y las tormentas severas representan un desafío constante para la infraestructura vial y las comunidades vulnerables.
El sector productivo regional también sigue de cerca estas proyecciones meteorológicas. Mientras que la humedad adicional puede favorecer la siembra en ciertas áreas agrícolas, el exceso hídrico reiterado perjudica la cosecha y dificulta el manejo sanitario del ganado. La planificación temprana resulta indispensable para reducir contingencias en el transporte fluvial y la generación de energía hidroeléctrica.
Antecedentes de temperaturas extremas en el planeta
Las fases cálidas oceánicas influyeron directamente en los picos térmicos de los últimos años a escala planetaria. La influencia de este patrón ayudó a que el año 2023 se posicionara como el segundo más caluroso registrado por la ciencia moderna. Posteriormente, el año 2024 batió todos los registros históricos con una anomalía térmica de 1,55 grados sobre la época preindustrial.
Los expertos aclaran que el incremento más notorio en los termómetros terrestres suele consolidarse meses después del pico oceánico. Por este motivo, los centros científicos analizan la evolución del fenómeno El Niño debido a las altas temperaturas marítimas ya existentes. El calor acumulado en las capas superiores del mar potencia la evaporación y altera los regímenes de lluvia en todo el hemisferio sur.
Frente a este panorama, las autoridades recomiendan fortalecer los sistemas de alerta temprana y la gestión de riesgos en áreas ribereñas. La coordinación entre los servicios meteorológicos y los comités de emergencia permitirá mitigar los impactos de eventuales crecidas e inundaciones en las zonas más expuestas del país.
Datos clave
- Intensidad récord: Las anomalías térmicas en el océano Pacífico podrían llegar a 3,7 grados por encima de la media, superando el máximo histórico de 2015-2016.
- Punto culminante: La fase de mayor intensidad del ciclo está prevista para diciembre, con una probabilidad cercana al cien por ciento de extenderse hasta febrero.
- Efectos globales: La Organización Meteorológica Mundial advierte sobre un incremento severo en el riesgo de inundaciones repentinas, sequías prolongadas y olas de calor.
- Impacto productivo: El cambio en las pautas de lluvia ya castiga al agro en Centroamérica y pone en alerta a las cuencas fluviales de Sudamérica.






