El fenómeno de El Niño desató un escenario crítico sin precedentes en los últimos 76 años de registros dentro del territorio guatemalteco. La titular del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, María Fernanda Rivera, confirmó ante la Comisión de Finanzas del Congreso que las pérdidas productivas ya golpean a 570.000 familias y superan las 300.000 hectáreas sembradas, principalmente de maíz. El punto de mayor gravedad climatológica está proyectado entre diciembre de 2026 y enero de 2027.
El impacto del fenómeno de El Niño en la producción agrícola
Las estimaciones técnicas revelan que el grano más perjudicado es el maíz, con cerca de 260.000 hectáreas afectadas en distintas regiones rurales. La secretaria de Estado remarcó que las consecuencias de la sequía exceden el ámbito estrictamente agropecuario, extendiéndose a la seguridad alimentaria, la estabilidad energética y el incremento de la migración hacia el exterior.
Frente a los legisladores, la funcionaria detalló que los ciclos derivados del fenómeno de El Niño se han acelerado de manera notable en las décadas recientes. Si bien antes estas fases secas aparecían aproximadamente cada quince años, en la actualidad el promedio se redujo a unos 6,3 años. Para los próximos diez años se prevén tres episodios similares, incluido uno de gran envergadura.
Desafíos de monitoreo y coordinación de emergencias
El Ejecutivo puso en marcha los mecanismos de contingencia a comienzos de septiembre con el apoyo de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres. Dicha institución oficializó la alerta naranja con el fin de activar el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional y coordinar entregas alimentarias extraordinarias. La asistencia a las comunidades se canaliza mediante seis programas regulares ya operativos en la cartera agraria.
Rivera sostuvo que calcular los daños definitivos mientras el evento climático sigue en curso resulta complejo y lo asemejó a medir las pérdidas de un sismo mientras todavía tiembla. Asimismo, apuntó a la insuficiencia de sensores oceanográficos en el océano Pacífico y al cambio de mediciones implementado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. Esos factores dificultan anticipar la magnitud total del daño en la región centroamericana.
Organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Programa Mundial de Alimentos y Oxfam tampoco lograron prever con exactitud el alcance de la sequía. Oxfam calculaba cerca de 900.000 familias afectadas en todo el istmo centroamericano, un número que Guatemala prácticamente alcanzó por cuenta propia según los datos expuestos.
Debate presupuestario y reclamos en el Congreso
Para mitigar las consecuencias durante el ciclo fiscal de 2027, la cartera de agricultura solicitó una ampliación de 566 millones de quetzales a sus fondos habituales. Rivera advirtió que el fenómeno de El Niño suele extenderse por más de un año calendario, mientras que las normas financieras vigentes dificultan la ejecución presupuestaria continua entre ejercicios distintos.
Durante la audiencia, la diputada Laura Marroquín criticó la falta de una declaración formal de emergencia nacional y advirtió sobre el incremento del riesgo nutricional en la población vulnerable. También se discutieron proyectos de infraestructura de riego pendientes de ejecución debido a incumplimientos contractuales de empresas adjudicadas. La discusión parlamentaria evidenció las dificultades políticas y administrativas para articular una asistencia eficaz antes de que comience el calendario electoral.
Datos clave
- Afectación masiva: el informe oficial constata 570.000 familias perjudicadas y 300.000 hectáreas dañadas, con 260.000 hectáreas correspondientes a maíz.
- Registro histórico: las autoridades califican la sequía como la más grave en 76 años, superando las previsiones formuladas por organismos internacionales.
- Recursos requeridos: el Ministerio de Agricultura solicitó más de 566 millones de quetzales extras para sostener la asistencia alimentaria y productiva en 2027.
- Pico crítico: los pronósticos técnicos señalan que el momento más severo del déficit hídrico ocurrirá entre diciembre de 2026 y enero de 2027.






