La extradición a Estados Unidos de Celso Gamboa Sánchez y Edwin López Vega, conocido bajo el alias de Pecho de Rata, se concretó bajo un despliegue de extrema seguridad en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría. Las fuerzas del orden costarricenses implementaron perímetros blindados ante alertas de eventuales atentados o intentos de fuga. La comitiva concluyó el trayecto desde el centro penitenciario La Reforma hasta la terminal en seis minutos y medio.
El Servicio Especial de Respuesta Táctica del Organismo de Investigación Judicial tomó el control del perímetro interno de la terminal aérea. La zona abierta que conectaba los vehículos blindados con el salón diplomático representaba el mayor peligro de la operación. Por esta razón, francotiradores y drones custodiaron los alrededores de manera constante para neutralizar cualquier amenaza a larga distancia.
Tensión previa a la extradición a Estados Unidos
El traslado mantuvo en vilo a las autoridades hasta el último minuto debido a recursos judiciales pendientes. La defensa técnica de Celso Gamboa había interpuesto una apelación que obligó al Ministerio Público a esperar la resolución del Tribunal de Apelación de Sentencia. El fiscal general Carlos Díaz y el director policial Michael Soto confirmaron que la incertidumbre sobre la entrega persistió hasta poco antes del despegue.
Además de las gestiones legales, uno de los requeridos manifestó complicaciones físicas poco antes del procedimiento. La situación quedó zanjada cuando el magistrado a cargo labró el acta judicial correspondiente y los agentes de la Administración de Control de Drogas norteamericana rubricaron los documentos oficiales. Con ese paso formal, las autoridades completaron la extradición a Estados Unidos luego de meses de coordinaciones internacionales.
Maniobras en pista y restricciones de vuelo
El protocolo de seguridad impactó momentáneamente las operaciones del aeropuerto Juan Santamaría. La torre de control dispuso una pausa breve de entre cinco y diez minutos en los aterrizajes comerciales mientras se desarrollaban las maniobras en pista. Este esquema garantizó que la aeronave enviada por el gobierno estadounidense operara sin interferencias externas.
En la zona de embarque estuvieron presentes representantes de la Fiscalía General, jueces de la República y delegados del Buró Federal de Investigaciones. Celso Gamboa caminó primero hacia el avión oficial con paso lento y observando con cautela el entorno. Minutos después avanzó Edwin López Vega con semblante tranquilo, abordando la cabina directamente para dar cierre a su permanencia en suelo costarricense.
Impacto para la seguridad internacional
El avión despegó con destino a Norteamérica escoltado a la distancia por los equipos tácticos en tierra. Las autoridades locales sintieron alivio recién cuando confirmaron por radio que el vuelo había abandonado el espacio aéreo soberano. El director regional de la agencia antidrogas norteamericana, Eric Putnam, valoró la cooperación interinstitucional como un paso fundamental para combatir las estructuras delictivas transnacionales.
Para la región, la trascendencia de esta extradición a Estados Unidos radica en los precedentes de cooperación penal entre países de América Central y Washington. La justicia costarricense advirtió que existen avisos diplomáticos para futuras solicitudes similares. Este tipo de procedimientos reafirma la vigencia de los tratados internacionales contra el crimen organizado y el narcotráfico en todo el continente.
Datos clave
- Operativo táctico: La policía desplegó drones, francotiradores y cápsulas de protección en el aeropuerto para evitar fugas o agresiones.
- Traba judicial: Un recurso de apelación de último momento mantuvo en duda la entrega de Gamboa hasta una hora antes del vuelo.
- Aeronave oficial: El traslado se realizó en un avión del gobierno norteamericano bajo supervisión directa de agentes de la DEA y del FBI.
- Pausa comercial: La torre de control limitó temporalmente los aterrizajes de vuelos comerciales durante la salida de los detenidos.






