Las experiencias antes de morir presentan patrones geométricos y visuales definidos que varían según la presencia o ausencia de colores, de acuerdo con un estudio científico divulgado en la revista Frontiers in Psychology. La investigación evaluó testimonios gráficos y relatos de cincuenta individuos que sobrevivieron a episodios críticos para comprender cómo la memoria estructura esos momentos límite. El análisis combinó enfoques de instituciones académicas de Israel, Brasil y China.
Clasificación espacial y el vínculo cromático
El equipo de investigación estuvo integrado por France Lerner, de la Universidad de Haifa, Paulo Cezar Rocha dos Santos, del Instituto de Investigación y Educación de Río de Janeiro, y Guillaume Tahar, del Instituto Tecnológico de Guangdong-Israel. Los especialistas solicitaron a los participantes dibujar la geometría visual recordada, su ubicación y los desplazamientos percibidos durante el evento crítico.
A partir de ciento doce esquemas presentados, los autores agruparon ciento ocho representaciones en cuatro categorías morfológicas. La clasificación incluyó veintiocho espacios cónicos similares a túneles, treinta y un arcos de alta curvatura, veinte arcos de curvatura baja y veintinueve estructuras cerradas semejantes a elipsoides o burbujas.
Los resultados determinaron que el 78,6 % de los espacios con forma de túnel carecía de colores vivos, predominando tonos oscuros o grises. Por el contrario, los arcos de alta curvatura exhibieron tonalidades intensas en el 87,1 % de los casos, con menciones a violetas, verdes, rosas y magentas superiores a los observados en la cotidianidad.
Geometría y color en las experiencias antes de morir
Las representaciones con contornos elipsoidales constituyeron la única categoría con un entorno completamente cerrado. Quienes describieron esta vivencia manifestaron sentirse envueltos por una esfera luminosa, experimentando una sensación de integración absoluta con el espacio circundante durante el episodio.
El trabajo también examinó las vivencias extracorporales dividiéndolas en fases disociativas de separación y fases asociativas de retorno al cuerpo. De los cincuenta consultados, dieciocho descartaron cualquier sensación de desprendimiento, once relataron solo la etapa disociativa, nueve únicamente la asociativa y doce transitaron ambas fases en direcciones espaciales contrarias.
Los especialistas aclararon que la pesquisa no pretende validar desprendimientos corporales reales ni comprobar qué sucede fuera del organismo. El objetivo se centró en describir cómo las personas reconstruyen cognitivamente sus recuerdos tras atravesar experiencias antes de morir, descartando cualquier interpretación esotérica en el tratamiento de los datos.
El modelo neurobiológico y los alcances futuros
Para explicar el origen biológico de estas vivencias, la neurocientífica Charlotte Martial, de la Universidad de Lieja en Bélgica, formuló el modelo NEPTUNE. Dicha teoría plantea que la baja oxigenación cerebral desencadena una intensa liberación de neurotransmisores como serotonina, dopamina, glutamato, noradrenalina, GABA, acetilcolina y endorfinas.
Estas sustancias químicas modulan el miedo, mitigan el dolor y generan percepciones visuales complejas o memorias lúcidas ante fallas cardíacas o traumatismos severos. Comprender las experiencias antes de morir desde la neurobiología ayuda a explicar por qué muchos relatos transmiten serenidad, mientras otros involucran angustia o imágenes perturbadoras según el estado físico del paciente.
Los investigadores admiten limitaciones metodológicas derivadas del uso previo de pictogramas como guía para los dibujos iniciales. Para superar estos márgenes de imprecisión, el equipo desarrolla la plataforma tridimensional MIST, orientada a reconstruir con exactitud trayectorias y campos visuales registrados en estados de conciencia alterada.
Este tipo de evidencia neurocientífica cobra relevancia en los servicios médicos de emergencias y terapia intensiva, donde la comprensión de la respuesta cerebral frente al paro cardiorrespiratorio orienta el acompañamiento clínico y humano de los pacientes que enfrentan situaciones al borde del colapso vital.
Datos clave
- Patrones visuales definidos: Los túneles cónicos se asociaron mayormente a la oscuridad o escala de grises, mientras que los arcos curvos presentaron colores vivos en el 87,1 % de los casos.
- Fases corporales: El estudio identificó etapas disociativas de salida y asociativas de reintegración, experimentadas de forma conjunta por doce participantes.
- Base química cerebral: El modelo NEPTUNE atribuye las visiones a descargas de neurotransmisores activadas por la falta transitoria de oxígeno en situaciones de paro cardíaco o shock.
- Nuevas herramientas: Los científicos diseñan el sistema digital MIST para reproducir estas vivencias en modelos tridimensionales con mayor precisión metodológica.






