El estudio del Imperio inca experimentó una transformación radical a partir de las investigaciones desarrolladas por el antropólogo John Victor Murra a mediados del siglo pasado. El célebre investigador, quien falleció en la localidad de Ithaca, en Estados Unidos, a la edad de 90 años, dejó una huella imborrable en las ciencias sociales de América del Sur. Su enfoque científico permitió desarticular viejos mitos colonialistas y posicionar a las sociedades andinas como sistemas complejos de administración social y económica.
Nacido originalmente en Odessa en 1916 bajo el nombre de Isak Lipschitz, el académico experimentó de primera mano los conflictos bélicos más intensos del siglo XX antes de dedicarse a la vida universitaria. Su infancia estuvo marcada por la huida hacia territorio rumano junto a su madre en plena guerra civil rusa, radicándose en Bucarest durante su juventud. Tiempo después, la amenaza del antisemitismo y de la organización ultranacionalista Guardia de Hierro motivó a su familia a enviarlo a Estados Unidos en 1934 para continuar su formación.
Trinchera europea y giro hacia el estudio del Imperio inca
Durante su paso por la Universidad de Chicago completó una licenciatura en Sociología, donde empezó a debatir las corrientes teóricas británicas dominantes desde una perspectiva crítica. En 1936 decidió sumarse a la defensa de la Segunda República Española frente a las tropas del general Francisco Franco, integrándose a la 15.ª Brigada Internacional. Su amplio dominio idiomático le permitió desempeñarse como traductor del alto mando republicano, experiencia en la que también sufrió heridas físicas duraderas por la detonación de una granada.
El desenlace de la Guerra Civil Española forzó su confinamiento temporal en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, en Francia, antes de conseguir el visado para volver a suelo norteamericano. Tras desligarse del comunismo luego de conocerse el pacto entre Adolf Hitler y Joseph Stalin en 1939, asumió la identidad definitiva de John Victor Murra. Pocos años más tarde inició su acercamiento al continente sudamericano como asistente en expediciones arqueológicas en Ecuador, marcando el inicio de su dedicación al estudio del Imperio inca.
Persecución política, fuentes coloniales y el control vertical
En pleno auge del macartismo durante la Guerra Fría, las autoridades estadounidenses restringieron severamente los movimientos del científico, negándole el pasaporte por dos décadas debido a su pasado militante. Esta prolongada imposibilidad de viajar a los Andes obligó a Murra a volcarse exhaustivamente al análisis crítico de crónicas y documentos virreinales del siglo XVI resguardados en bibliotecas de Norteamérica.
Con esa base documental redactó su histórica tesis sobre la organización económica andina, donde refutó la errónea idea de un socialismo incaico primitivo para explicar la relevancia de la redistribución y la reciprocidad. De estas investigaciones emergió el concepto del archipiélago vertical, el cual expone cómo las etnias precolombinas gobernaban múltiples pisos ecológicos sin apelar a mercados ni al comercio formal, garantizando el aprovisionamiento directo de recursos desde la costa hasta las cumbres andinas.
Vínculos con Sudamérica y consolidación académica
El investigador pudo finalmente desembarcar en territorio peruano en 1958, iniciando estrechos lazos con intelectuales locales como José María Arguedas, María Rostworowski y José Matos Mar. Pocos años después participó de forma directa en la fundación del prestigioso Instituto de Estudios Peruanos, apuntalando la profesionalización de la arqueología y la etnohistoria en toda Sudamérica. Para las comunidades académicas de la región, sus hipótesis permitieron revalorizar los saberes organizativos originarios frente al relato tradicional de la conquista europea.
Su modelo teórico también ofreció herramientas analíticas que más tarde adoptaron corrientes de investigación social en diversos países latinoamericanos, incluyendo debates sobre gestión territorial y agricultura precolombina. Murra ejerció la docencia universitaria en centros de renombre como Vassar College y Cornell University hasta sus últimos años, dejando valiosos archivos de campo y correspondencia científica preservados en el Archivo Antropológico Nacional de Estados Unidos.
Datos clave
- Aporte fundamental: Formuló la teoría del archipiélago vertical para esclarecer la economía y redistribución de recursos en los Andes centrales.
- Orígenes y trayectoria: Nació en Ucrania, combatió en la Guerra Civil Española con las Brigadas Internacionales y consolidó su labor académica en universidades de Estados Unidos.
- Obstáculos de la época: Permaneció sin pasaporte durante dos décadas debido a la persecución ideológica durante la Guerra Fría, período en que profundizó la revisión de crónicas virreinales.
- Vínculo institucional: En 1964 fue cofundador del Instituto de Estudios Peruanos, dejando un legado determinante para varias generaciones de investigadores sudamericanos.






