La aguda escasez de medicamentos en Cuba coloca a personas con afecciones graves en situaciones extremas para conseguir sus tratamientos diarios. Un paciente de 62 años que reside en Matanzas denunció a través de un registro audiovisual que debe pagar sumas exorbitantes para acceder al clopidogrel tras haber sobrevivido a dos episodios cardíacos. El afectado advirtió que no descarta incurrir en cualquier conducta desesperada para no enfrentar un tercer ataque al corazón.
El drama de sobrevivir sin fármacos esenciales
El ciudadano cubano habita en el reparto Collazo y relató que desembolsó 500 pesos por apenas diez comprimidos del antiplaquetario recetado. Esta cifra representa alrededor del dieciséis por ciento del sueldo básico mensual en la isla, fijado en 3.210 pesos, lo que supera con creces las posibilidades de quienes no poseen un empleo formal. Como secuela de sus infartos previos, el hombre carece de estabilidad laboral y subsiste vendiendo baratijas en la vía pública.
Para los jubilados el panorama resulta igualmente adverso debido a que la pensión mínima se ubica en 3.056 pesos. El paciente cuestionó a quienes lucran con la reventa de insumos sanitarios y rechazó que las fluctuaciones cambiarias justifiquen el costo de productos indispensables para la supervivencia. En su testimonio difundido en redes, remarcó la urgencia de contar con remedios que el sistema sanitario estatal no distribuye de manera regular.
Impacto de la escasez de medicamentos en la red pública
La situación de este paciente refleja un colapso generalizado, ya que la red de boticas gubernamentales solo cubre una fracción mínima del cuadro básico. De los 603 productos indispensables registrados por el Ministerio de Salud Pública de Cuba, únicamente cerca de un tercio se halla disponible en los mostradores oficiales. La severa escasez de medicamentos responde principalmente a la falta de divisas e insumos importados para la elaboración local.
El conglomerado industrial BioCubaFarma reconoció previamente su imposibilidad de confeccionar 300 de los 395 fármacos previstos debido al desabastecimiento de materias primas foráneas. La deficiencia se siente con mayor crudeza en territorios del interior como Ciego de Ávila, donde las dependencias públicas apenas mantuvieron existencias del diez por ciento de su inventario básico. Las autoridades de esa provincia señalaron trabas logísticas y carencia de combustible para los traslados.
Apertura a farmacias privadas y mercado informal
Frente a la persistente escasez de medicamentos, el mandatario Miguel Díaz-Canel responsabilizó a las sanciones impuestas por Estados Unidos, aunque reconoció la proliferación de ventas clandestinas a valores prohibitivos. A mediados de año, el Parlamento autorizó la instalación de boticas administradas por micro y medianas empresas bajo control estatal. No obstante, estos nuevos establecimientos fijan sus precios sin topes oficiales, ofertando antibióticos infantiles y vitaminas a costos inalcanzables para salarios promedio.
Ante las barreras económicas en el sector privado autorizado, muchos ciudadanos dependen de redes sociales como Telegram o grupos comunitarios que reparten donaciones recibidas desde el extranjero. Estas alternativas solidarias no alcanzan para abastecer la demanda constante de la población con enfermedades crónicas. Para el denunciante de Matanzas, la falta de respuestas institucionales agota la paciencia social mientras intenta esquivar una nueva recaída que amenace su vida.
Por qué esta crisis sanitaria alerta a la región
Las dificultades de abastecimiento que aquejan al modelo de salud cubano generan repercusiones que trascienden sus fronteras y son monitoreadas con atención en toda América Latina. Países como Paraguay siguen de cerca estas problemáticas internacionales, que evidencian cómo las crisis de suministro farmacéutico comprometen derechos básicos y tensan la seguridad social. La experiencia regional demuestra que la carencia de terapias continuas suele desencadenar un aumento directo en la mortalidad cardiovascular prevenible.
Datos clave
- Un paciente cardíaco de 62 años en Matanzas denunció que debe pagar 500 pesos por diez pastillas para subsistir tras dos infartos.
- El sistema estatal solo garantiza alrededor de un tercio de los 603 medicamentos catalogados como básicos por las autoridades cubanas.
- La industria BioCubaFarma no logró producir 300 fármacos de su catálogo planificado por la carencia de materias primas importadas.
- Las farmacias privadas autorizadas recientemente operan con precios desregulados que resultan impagables para asalariados y jubilados.






