Las elecciones en Venezuela continúan sumidas en la incertidumbre ante la falta de un calendario formal y los cuestionamientos al proceso de diálogo entre el régimen y sectores opositores. La advertencia sobre este escenario fue formulada por Luis Almagro a través de un análisis difundido junto al Instituto CASLA, donde se denuncia una postergación deliberada de los plazos democráticos. La falta de definiciones institucionales agrava el deterioro político en el país caribeño.
El estancamiento del cronograma para las elecciones en Venezuela
El reclamo central gira en torno a que el año avanza sin que los organismos correspondientes hayan determinado cuándo se convocará a las urnas. De acuerdo con el planteamiento expuesto, fijar la fecha al inicio del período habría obligado a priorizar un cronograma electoral estricto frente a los intereses de continuidad del régimen chavista. Al no existir un horizonte claro, las tratativas pierden tracción y subordinan las exigencias democráticas a maniobras de supervivencia política.
Asimismo, se remarca que las partes sentadas a la mesa carecen de la representatividad y legitimidad necesarias para tomar decisiones trascendentales. Los delegados gubernamentales arrastran el cuestionamiento derivado de la ruptura del orden constitucional constatada en 2017 y de comicios previos calificados de ilegítimos. Por otro lado, los voceros de la delegación opositora enfrentan mandatos largamente vencidos que no reflejan el respaldo popular actual en las urnas.
La situación de los presos políticos y la vulneración de normas
Otro punto crítico denunciado en el documento radica en la utilización de los detenidos por causas ideológicas como elemento de intercambio. Existen más de cuatrocientos presos políticos en territorio venezolano, incluyendo a miembros de las fuerzas militares que resolvieron apegarse al texto constitucional en lugar de acatar directivas contrarias a las leyes. Estos uniformados continúan sufriendo severas represalias y atropellos carcelarios mientras se dilatan los acuerdos para su liberación incondicional.
El análisis subraya que cualquier proceso guiado por principios éticos debería priorizar los derechos humanos y la restitución de garantías fundamentales. Sin embargo, las dinámicas de negociación han terminado tolerando infracciones a las normativas interamericanas y a la propia carta magna venezolana. Tal circunstancia contradice principios consagrados en la Carta Democrática Interamericana y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, instrumentos jurídicos esenciales para la estabilidad del continente.
Maniobras institucionales y el impacto regional
Entre las irregularidades señaladas figura la intención de designar nuevos integrantes en el Tribunal Supremo de Justicia mediante acuerdos cuestionados. Esta maniobra desestima los nombramientos legítimos efectuados ante la Asamblea Nacional electa en 2015, cuyos magistrados contaban con un período constitucional de doce años. Este tipo de transgresiones normativas evidencia la subordinación de la legalidad institucional a pactos corporativos y beneficios económicos que benefician a reducidos grupos de poder.
La postergación de las elecciones en Venezuela y la fragilidad del proceso también impiden la plena participación de liderazgos opositores reconocidos como María Corina Machado. Desde la perspectiva regional, la prolongación de la crisis repercute directamente en países como Paraguay, tanto en la agenda diplomática de la OEA como en los flujos migratorios derivados de la inestabilidad. La exigencia de elecciones transparentes y libres se mantiene como la única vía legítima para restituir el orden democrático regional.
Datos clave
- Ausencia de cronograma: hasta el momento no se ha fijado una fecha para las elecciones presidenciales, lo que debilita el proceso electoral.
- Presos políticos: más de cuatrocientos detenidos por motivos ideológicos, entre ellos militares, continúan expuestos a represalias en el país.
- Cuestionamiento a negociadores: se denuncia una falta de legitimidad en ambas delegaciones de la mesa de diálogo por mandatos caducos o ilegítimos.
- Violación constitucional: se alertan intentos de alterar la integración del Tribunal Supremo de Justicia por fuera de los mandatos legales fijados en 2015.






