La polémica en torno a la ejecución de Nidal Hasan sumó un giro decisivo tras la decisión del gobierno norteamericano de revocar la emisión televisiva del procedimiento. El mandatario estadounidense Donald Trump anunció que no se autorizará la difusión en vivo del fusilamiento del antiguo mayor y psiquiatra castrense, quien permanece sentenciado a la pena capital por el tiroteo perpetrado en Texas en 2009.
A pesar de esta determinación de suspender las cámaras, la aplicación de la condena sigue confirmada para llevarse a cabo ante un pelotón militar. La medida de difusión abierta había desencadenado severos cuestionamientos jurídicos y políticos tanto dentro como fuera de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El cambio de postura y el debate sobre la pena capital
El mandatario norteamericano argumentó que numerosas personas bienintencionadas manifestaron su rechazo a observar la muerte del recluso a través de pantallas. En declaraciones previas, el propio gobernante había expresado su respaldo a la idea impulsada inicialmente por el titular de Defensa, Pete Hegseth, al considerar que funcionaría como un factor disuasorio contra el terrorismo.
Sin embargo, la propuesta generó divisiones incluso en el seno de la administración gubernamental. El vicepresidente JD Vance había puesto en tela de juicio la conveniencia de la difusión pública, adelantando que no miraría la retransmisión. Finalmente, se resolvió que únicamente los parientes de las víctimas fatales podrán estar presentes en el recinto para atestiguar el cumplimiento del castigo.
Cuestionamientos legales a la ejecución de Nidal Hasan
La defensa legal del militar condenado no tardó en pronunciarse tras confirmarse la suspensión de la cobertura mediática. El abogado John Galligan calificó el plan audiovisual original como una medida desmedida y contraria al propio reglamento interno 190-55 del Ejército, el cual regula las sanciones disciplinarias y castigos.
Asimismo, la representación jurídica resaltó la condición física del convicto, quien padece una parálisis total del pecho hacia abajo desde los incidentes de 2009. El letrado remarcó que las autoridades parecieron ignorar esta circunstancia médica y cuestionó que la administración precedente no haya conmutado el castigo por reclusión perpetua.
Antecedentes de la matanza en Fort Hood
El caso remonta al fatídico 5 de noviembre de 2009 en una instalación médica militar situada en el estado de Texas. En aquella jornada trágica, el entonces oficial disparó indiscriminadamente contra tropas que aguardaban exámenes sanitarios y vacunas antes de un despliegue operativo internacional.
Aquel suceso provocó la muerte de 13 uniformados desarmados y causó heridas a más de una treintena de efectivos en servicio. Durante el proceso ante los tribunales marciales en 2013, el atacante reconoció la autoría de los hechos y justificó sus actos como una supuesta defensa de grupos en Afganistán, lo que selló su destino judicial.
La concreción de la pena capital fijada por el Pentágono para diciembre de 2026 marcará la primera aplicación militar de este tipo en suelo estadounidense desde hace más de seis décadas. A nivel global, las normativas castrenses vigentes exigen una revisión minuciosa y la venia presidencial indelegable antes de consumar cualquier sentencia por fusilamiento.
Datos clave
- Decisión oficial: Donald Trump canceló la transmisión en directo del fusilamiento, pero ratificó la pena de muerte para el expsiquiatra militar.
- Víctimas del ataque: El tirador asesinó a 13 uniformados e hirió a 32 en un centro militar en Texas en noviembre de 2009.
- Precedente histórico: La aplicación de la condena representará el primer fusilamiento efectuado por el Ejército estadounidense en más de sesenta años.
- Acceso restringido: Solo los familiares de las víctimas tendrán autorización para presenciar de forma presencial la aplicación del fallo judicial.






