El impacto continuo que provocan los desastres naturales en Honduras compromete seriamente el desarrollo económico y la estabilidad de las finanzas estatales. Así lo manifestó el Consejo Hondureño de la Empresa Privada a través de su representante técnico, Santiago Herrera. La cúpula empresarial advirtió que la constante reparación de infraestructuras destruidas resta capacidad de inversión para nuevos proyectos públicos indispensables.
Impacto de los desastres naturales en Honduras y pérdidas millonarias
Desde la dirigencia gremial subrayaron que la nación centroamericana se ubica entre las más expuestas del planeta a fenómenos climáticos extremos. Tormentas tropicales, severas inundaciones y prolongadas sequías golpean de manera periódica los principales motores productivos del territorio. Como consecuencia directa, el presupuesto público debe desviarse de urgencia hacia la rehabilitación de carreteras, puentes y servicios esenciales.
Para dimensionar la gravedad económica de estos sucesos, la entidad recordó lo ocurrido durante noviembre de 2020 con las tormentas Eta e Iota. Aquellos ciclones dejaron perjuicios calculados en unos 2.000 millones de dólares, equivalentes a más de 53.000 millones de lempiras, según mediciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Los daños afectaron no solo a miles de familias, sino también a instalaciones comerciales y productivas.
Vulnerabilidad productiva en el Valle de Sula
Una de las mayores inquietudes planteadas por el sector mercantil se concentra en el Valle de Sula. Esta zona estratégica reúne gran parte de la actividad industrial, manufacturera, logística y agrícola hondureña. Cuando el agua desborda los cauces locales, el movimiento de cargas y mercancías sufre paralizaciones prolongadas que dañan gravemente a las empresas de todos los tamaños.
Herrera enfatizó que resulta insostenible reconstruir las mismas obras viales cada vez que las lluvias azotan esa planicie norteña. En su análisis, la falta de criterios de ingeniería adaptados a las condiciones hídricas del terreno agrava la vulnerabilidad frente a los desastres naturales en Honduras. La propuesta empresarial apunta a rediseñar las futuras licitaciones bajo estrictos parámetros técnicos de sostenibilidad.
Planificación estratégica y aseguramiento financiero
Frente a este escenario recurrente, el gremio privado propuso una profunda reforma en el diseño de las obras públicas. Recomiendan realizar evaluaciones rigurosas de riesgo geográfico antes de adjudicar contratos de construcción. De esta manera, las estructuras podrán soportar crecidas sin derrumbarse ni demandar reparaciones millonarias cada temporada de lluvias.
Asimismo, la patronal planteó la adopción de esquemas internacionales de cobertura financiera para resguardar las arcas del Estado. Contar con pólizas y mecanismos multilaterales de aseguramiento permitiría indemnizar daños en puertos, aeropuertos y rutas troncales. Con este respaldo, el Gobierno evitaría desviar fondos ordinarios de salud y educación cuando los desastres naturales en Honduras demanden una respuesta inmediata.
Finalmente, los empresarios instaron al Poder Ejecutivo, a la sociedad civil y a los organismos cooperantes internacionales a conformar una agenda de trabajo coordinada. La adopción de estas medidas preventivas busca brindar mayor certidumbre jurídica e incentivar la llegada de capitales externos. Proteger el patrimonio público constituye un paso indispensable para asegurar el crecimiento económico sostenible en la región.
Datos clave
- Pérdidas históricas: Las tormentas tropicales Eta e Iota ocasionaron pérdidas estimadas en 2.000 millones de dólares en territorio hondureño.
- Zona crítica: El Valle de Sula, polo industrial y agropecuario de relevancia nacional, sufre reiteradas inundaciones que paralizan la actividad comercial.
- Reforma en obras: El sector privado exige incorporar criterios técnicos de sostenibilidad y estudios de riesgo antes de edificar infraestructuras viales.
- Seguro multilateral: Proponen implementar herramientas financieras internacionales para financiar la reconstrucción sin desfinanciar el presupuesto del Estado.






