Las obras del desagüe de Santo Domingo quedaron totalmente paralizadas tras el resultado de los últimos comicios municipales en la capital. Los pobladores de los barrios Manorá y Santo Domingo denunciaron la ausencia total de operarios en las calles intervenidas. La suspensión de los trabajos profundiza el deterioro urbano y genera serios inconvenientes de transitabilidad y salubridad para los vecinos.
Frentes abandonados y reclamos en el desagüe de Santo Domingo
La inactividad física afecta a tres sectores neurálgicos donde se realizaban las excavaciones principales. Los puntos críticos corresponden a la intersección de Juan XXIII con Soldado Desconocido, Augusto Roa Bastos con Presbítero Román, y Agustín Pío Barrios junto a Melvin Jones. En dichas zonas se constató el cese absoluto de las labores de drenaje y la ausencia reiterada del personal técnico.
Los vecinos señalaron que los propios operarios manifestaron que la falta de recursos financieros motivó la interrupción del proyecto. Según los frentistas, los obreros indicaron de forma directa que no hay dinero para dar continuidad a las tareas en pista. La detención de las actividades coincide con el reciente desenlace electoral municipal en Asunción.
El proyecto integral había sido adjudicado durante la administración del exintendente Óscar Rodríguez al Consorcio Pluvial Santos, conformado por Covipa y Chávez Construcciones y representado por Óscar Rubiani. El contrato estipula un monto de 72.389 millones de guaraníes. De acuerdo con los datos de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas, el municipio desembolsó hasta la fecha 17.871 millones de guaraníes, equivalente al 24,7 por ciento del total, registrándose el último pago en mayo por 2.307 millones de guaraníes.
Destrozos pluviales y riesgo sanitario en las calles
A pesar de que el plazo inicial de ejecución contemplaba un periodo de 12 meses, la intervención ya suma 18 meses en desarrollo. El progreso físico global apenas alcanza el 36 por ciento, lo que refleja un severo retraso frente al cronograma previsto. Esta situación genera profunda inquietud en la ciudadanía ante los anuncios climáticos que anticipan mayores precipitaciones por el fenómeno de El Niño.
Las recientes lluvias caídas sobre la capital acentuaron los daños sobre las estructuras provisorias dejadas en el terreno. La fuerza de las corrientes erosionó las zanjas abiertas y desestabilizó los rellenos de tierra suelta colocados previamente. Estas contingencias empeoraron la infraestructura vial en varios tramos del barrio.
Asimismo, los residentes denunciaron la fractura de cañerías del sistema cloacal sobre Presbítero Román y Agustín Pío Barrios. El colapso de las bases de apoyo dejó las tuberías expuestas y provocó la emanación continua de efluentes cloacales hacia la superficie. La precariedad de las medidas de mitigación, como el empleo de chapas y bolsas con arena, resultó totalmente ineficaz frente a los raudales.
Impacto en los servicios y crisis financiera comunal
El bloqueo de las vías transformó el entorno barrial en un área prácticamente intransitable para los automovilistas y los peatones. Esta interrupción impide el ingreso regular de los recolectores de basura, propiciando la acumulación de desechos frente a los domicilios particulares. Además, las roturas accidentales de conductos provocadas por maquinarias pesadas interrumpieron en reiteradas oportunidades el servicio de agua potable.
Los comercios de la zona, incluyendo locales gastronómicos, despensas familiares y clínicas dentales, enfrentan graves perjuicios económicos por la falta prolongada de accesos. Muchos vecinos optaron por abandonar sus residencias ante el colapso ambiental y la inseguridad que generan los profundos pozos abiertos en las arterias habilitadas.
Esta interrupción en el desagüe de Santo Domingo se enmarca en la crisis financiera originada por la utilización de fondos provenientes de los bonos G8 emitidos en 2022. Dichos recursos, que sumaban 360.000 millones de guaraníes para ocho proyectos de desagüe, sufrieron desvíos hacia gastos operativos corrientes a través del sistema de cuenta única. Dicha práctica irregular fue confirmada por informes de la Contraloría General de la República y la intervención municipal.
Bajo la conducción actual del intendente Luis Bello, el municipio arrastra vencimientos pendientes de intereses y un endeudamiento que superará los 212 millones de dólares hasta 2031. Esta situación comprometerá gravemente el presupuesto de las futuras administraciones para completar la infraestructura prometida.
Datos clave
- Contrato y atraso: El proyecto del desagüe pluvial fue adjudicado por G. 72.389 millones y registra un avance físico de apenas 36% tras 18 meses de obra.
- Fondos pagados: La Municipalidad de Asunción transfirió hasta ahora G. 17.871 millones, habiéndose realizado el último pago en mayo de este año.
- Calles colapsadas: Las lluvias socavaron las excavaciones en Juan XXIII, Augusto Roa Bastos y Agustín Pío Barrios, rompiendo tuberías cloacales y afectando el agua potable.
- Desvío financiero: La falta de liquidez deriva de la utilización de recursos de los bonos G8 para el pago de salarios y gastos corrientes en la comuna.






