El cultivo de cacao bajo esquemas regenerativos gana terreno en la región del Caribe como una alternativa viable frente a los desafíos climáticos. En República Dominicana, la productora Altair Rodríguez captó la atención internacional al aplicar la lógica biológica de las selvas a sus parcelas productivas. Su labor fue destacada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el marco de las actividades globales del Día Internacional de las Mujeres Rurales.
Finca Tierra Negra es el espacio donde Rodríguez desarrolla este esquema agroforestal diversificado. En lugar de sostener plantaciones aisladas o de monocultivo, la productora introduce múltiples especies vegetales para favorecer el enriquecimiento paulatino del suelo y elevar la resiliencia ambiental del terreno ante los eventos climáticos extremos.
La agricultura sintrópica en el cultivo de cacao
La base técnica de este modelo descansa en la agricultura sintrópica, un método desarrollado en Brasil enfocado en decodificar los mecanismos dinámicos de los ecosistemas naturales. En declaraciones brindadas al programa Panorama Agropecuario, Rodríguez detalló que esta metodología organiza principios clave para que las actividades agrícolas repliquen procesos espontáneos del bosque, como la sucesión vegetal que transforma terrenos degradados en comunidades complejas.
Bajo este concepto, las especies se combinan en el tiempo y el espacio en función de sus roles en cada etapa de crecimiento. La agricultora explicó que asocia directamente las plantas de valor comercial con árboles de gran porte, situando entre cada planta especies maderables y frutales como jaca, teca o cedro.
Densidad de árboles y manejo de costos en la parcela
El manejo implementado contempla una concentración de árboles considerablemente más alta que la observada en los sistemas convencionales. Rodríguez plantea que una finca estructurada con estos principios debe sostener como mínimo un ejemplar arbóreo por cada planta sembrada. Conforme las plantas interactúan y se desarrollan, algunos árboles se podan o retiran de manera gradual.
Para viabilizar económicamente este esquema de alta densidad, la especialista subrayó la necesidad de operar con costos reducidos de siembra y propagación mediante semillas o plántulas económicas. Este manejo financiero accesible permite monitorear de cerca cuáles especies prosperan mejor en cada sector del terreno, requiriendo un constante trabajo de observación campesina en la finca.
Economía circular, compostaje urbano e impacto regional
La iniciativa no se limita al campo, pues Rodríguez también impulsa Tierra Urbana, un emprendimiento dedicado a transformar residuos orgánicos de las ciudades en abono fértil. La FAO destacó que esta empresa de compostaje fortalece la sostenibilidad al recuperar nutrientes vitales para la tierra.
En la isla existen otros antecedentes similares, como los proyectos Campo Real en Bonao y Quisqueya Permacultura en Las Galeras de Samaná, que acumulan años de trayectoria. El rescate de especies nativas, como la guayaba de indio, demuestra que el cultivo de cacao puede armonizar la rentabilidad económica con la preservación del patrimonio natural de América Latina.
Datos clave
- Reconocimiento internacional: La FAO destacó a Altair Rodríguez durante la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Rurales por su modelo agroecológico.
- Método sintrópico: El esquema imita la sucesión natural del bosque e integra especies como teca, jaca y cedro dentro de los lotes productivos.
- Densidad vegetal: La técnica requiere sostener al menos un árbol por cada mata plantada para regenerar el ecosistema.
- Economía circular: El proyecto se complementa con Tierra Urbana, empresa dedicada al compostaje de residuos urbanos para nutrir los suelos agrícolas.






