La crisis sanitaria en Cuba se intensificó tras el reconocimiento oficial del aumento de casos de hepatitis y enfermedades diarreicas agudas en la población infantil. La advertencia fue realizada por Vivian Mena Miranda, vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Pediatría, durante una intervención en la televisión estatal. La especialista vinculó directamente este incremento con el consumo de agua o alimentos contaminados en distintas regiones del país caribeño.
El impacto de la crisis sanitaria en Cuba en la infancia
Durante su presentación pública, Mena Miranda detalló que los cuadros infecciosos detectados corresponden principalmente a patógenos de transmisión digestiva, entre ellos norovirus y rotavirus, además de varias variantes de hepatitis. La experta señaló que la temporada de lluvias acelera la dispersión de estos microorganismos al colapsar los sistemas de desagüe.
La especialista subrayó que resulta imprescindible asegurar una adecuada cocción de las provisiones y proteger la nutrición de los lactantes para reducir los riesgos de contagio. En ese marco, recordó que la lactancia materna representa una barrera biológica clave para proteger a los bebés en sus primeros meses de vida frente a agentes patógenos externos.
Asimismo, la profesional enfatizó la necesidad de consolidar el hábito del lavado de manos antes de procesar cualquier alimento y con posterioridad a la manipulación de pañales sucios. La médica remarcó con insistencia que la materia fecal infantil transmite gérmenes altamente contagiosos que contaminan superficies, utensilios y depósitos domésticos de líquidos.
Colapso de servicios básicos y falta de agua potable
Las recomendaciones sanitarias difundidas por las autoridades chocan con la realidad operativa de la isla, donde la infraestructura básica atraviesa un deterioro generalizado. La falta de fluido eléctrico perjudica de manera directa el funcionamiento de las estaciones de bombeo y priva a millones de ciudadanos del suministro regular.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Recursos Hídricos, más del 85% de las plantas de bombeo de agua en el país opera exclusivamente con energía eléctrica. A raíz de esta dependencia, las desconexiones masivas del tendido energético detienen el flujo hacia las cañerías urbanas y provocan averías recurrentes en los equipos electromecánicos.
Las cifras oficiales indican que 2,7 millones de personas sufrían cortes parciales o totales de agua potable hacia principios de octubre. Esta cifra equivale a cerca del 35% de la población conectada a las redes públicas, con impactos graves en provincias como La Habana, Artemisa, Matanzas, Santiago de Cuba y Holguín.
En la capital cubana, el director general de la empresa estatal Aguas de La Habana, Yosvany Rubí, confirmó que más de 577.000 residentes tuvieron problemas de provisión en las semanas previas. La conjunción de sequía estacional, roturas mecánicas y déficit de generación eléctrica profundizó las limitaciones para distribuir agua apta para el consumo humano.
Dificultades para aplicar medidas higiénicas básicas
El escenario descrito condiciona la prevención domiciliaria, debido a que hervir el agua exige gas doméstico o electricidad, dos recursos escasos en el día a día de las familias cubanas. Esta prolongada crisis sanitaria en Cuba impide también la refrigeración continua de productos perecederos, lo cual acelera la proliferación bacteriana en las comidas almacenadas.
La propia vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Pediatría admitió la encrucijada que atraviesan los hogares al señalar que sin acceso a fuentes seguras no resulta factible contener las infecciones. La imposibilidad de mantener pautas básicas de salubridad eleva la vulnerabilidad de los niños y satura las consultas médicas en los centros asistenciales de la isla.
Datos clave
- Aumento de infecciones: Las autoridades médicas confirmaron un incremento significativo de hepatitis, norovirus y rotavirus entre los niños cubanos.
- Déficit hídrico severo: Alrededor de 2,7 millones de ciudadanos sufren interrupciones graves en el suministro de agua potable a nivel nacional.
- Fallas en el bombeo: Más del 85% de las estaciones de bombeo depende del servicio eléctrico, lo que agrava la escasez durante los apagones frecuentes.
- Higiene comprometida: La falta simultánea de agua, energía y combustible complica hervir líquidos y preservar alimentos de forma segura.






