La severa crisis en Cuba impide a cientos de educadores retirar sus remuneraciones mensuales debido a la falta de liquidez en el sistema financiero y a las constantes interrupciones del suministro eléctrico. El problema se manifestó con fuerza en Santiago de Cuba, donde el personal educativo del Distrito 1 José Martí aguardó extensas horas en el Teatro Heredia sin lograr acceder a sus fondos. Las terminales electrónicas instaladas en el recinto quedaron inoperativas por fallas en las telecomunicaciones.
Filas interminables y fallas técnicas en Santiago
Los docentes afectados acudieron a la sede habilitada tras detectarse inconvenientes de conectividad que paralizaron los trámites bancarios desde el día anterior. Hasta avanzadas horas de la mañana, ningún representante institucional ofreció explicaciones a los trabajadores que aguardaban sentados en los pasillos. La indignación fue en aumento ante la falta de certezas sobre el cobro.
El malestar se extendió porque el punto móvil de cobro no restableció su funcionamiento regular. Familias enteras que dependen de estos ingresos estatales expresaron su profunda preocupación ante la imposibilidad de adquirir productos esenciales de primera necesidad en el mercado local.
El impacto de la crisis en Cuba sobre los servicios bancarios
Las reiteradas fallas eléctricas paralizan los cajeros automáticos y anulan los canales de pago digital en las principales urbes del país. La profunda crisis en Cuba golpea el tendido eléctrico, afectando hogares, centros asistenciales, transporte y dependencias del Estado.
Sin una provisión eléctrica estable, la banca pública no puede mantener encendidos sus servidores ni procesar operaciones de débito. Esta contingencia obliga a la ciudadanía a recurrir a billetes físicos, cuya disponibilidad en las ventanillas bancarias resulta sumamente reducida. Las filas se prolongan durante jornadas enteras bajo elevadas temperaturas.
Dificultades salariales y éxodo de educadores
A las complicaciones para retirar dinero se suman reclamos por haberes impagos en provincias como Holguín y Camagüey. El régimen dispuso escalas salariales de entre 6.130 y 7.735 pesos mediante la Resolución 18/2026, montos que resultan insuficientes ante la constante inflación.
Por su parte, el Banco Central de Cuba intentó flexibilizar el flujo monetario al derogar el tope de 5.000 pesos para transacciones mediante la Resolución 74/2026. Sin embargo, dicha modificación reglamentaria no solucionó la severa falta de papel moneda que castiga tanto a trabajadores activos como a jubilados. El desabastecimiento de efectivo continúa paralizando el comercio diario.
El sistema de enseñanza pública comenzó el período lectivo con más de 24 mil puestos sin cubrir, una cifra alarmante provocada por las duras condiciones de vida y los bajos estipendios. La agudización de la crisis en Cuba intensifica la deserción del plantel escolar hacia actividades independientes o la emigración.
El mercado informal de cambio de transferencias
Ante la imposibilidad de acudir a las sucursales, prolifera un esquema informal donde intermediarios entregan billetes a cambio de transferencias electrónicas cobrando altas comisiones. Esta práctica reduce notablemente el poder adquisitivo de los empleados públicos, quienes terminan percibiendo sumas inferiores a las nominales.
Los ancianos y pensionados también padecen el racionamiento de turnos en las entidades crediticias, debiendo apostarse en las aceras desde la tarde previa. Este panorama refleja cómo las trabas logísticas y monetarias condicionan la subsistencia cotidiana en la isla caribeña.
Datos clave
- Fallas operativas: Maestros aguardaron horas en el Teatro Heredia por caídas del sistema de cobro bancario.
- Colapso energético: Los apagones inhabilitan cajeros y transacciones digitales en distintos puntos del territorio cubano.
- Déficit de profesores: El ciclo escolar comenzó con un faltante de 24.000 docentes en las instituciones educativas.
- Intermediación abusiva: Ante la carencia de billetes, trabajadores recurren al mercado informal sufriendo recortes en sus ingresos.






