La profunda crisis en Cuba golpea con dureza los servicios básicos y la provisión de alimentos en toda la isla caribeña. Ante el deterioro evidente de la administración gubernamental, diversas congregaciones religiosas han comenzado a asumir tareas de contención social que antes pertenecían al ámbito estatal. La situación general combina apagones masivos, desabastecimiento hospitalario y una continua emigración de habitantes que altera el panorama social.
Un reporte elaborado por la revista The Atlantic tras un recorrido realizado en agosto documentó la precariedad cotidiana. En varias ciudades, las tradicionales libretas de racionamiento llevan semanas vacías y los cortes eléctricos alcanzan jornadas completas. Debido a la carencia de energía eléctrica para mantener la refrigeración, pescadores de la zona este del país han retomado técnicas ancestrales como salar y secar sus capturas cotidianas.
El impacto económico resulta insostenible para la mayoría de los trabajadores públicos. Profesionales como médicos y educadores perciben ingresos mensuales promedio de 6.500 pesos, equivalentes a menos de diez dólares estadounidenses. Al mismo tiempo, adquirir un cartón de huevos demanda cerca de 4.700 pesos y las entidades bancarias restringen los retiros de efectivo a montos mínimos de 1.000 pesos por jornada.
La crisis en Cuba y el avance de los templos
Frente al repliegue del aparato gubernamental, las entidades confesionales intentan dar respuesta a las necesidades de las comunidades vulnerables. En el este de La Habana, la Iglesia católica gestiona la recuperación del histórico claustro de Los Escolapios, expropiado tras los acontecimientos de 1959. El sacerdote Iván Guerra Álvarez remarcó que las entidades religiosas tendrán un papel protagónico ante una eventual transición, dado su alcance territorial.
En este recinto habanero, decenas de fieles y escolares participan de actividades comunitarias y reciben raciones diarias compuestas por arroz y legumbres. Esta labor asistencial coincide con un paquete de ayuda financiera de cien millones de dólares aprobado en mayo por la administración estadounidense, condicionado a que la distribución recaiga en agrupaciones humanitarias e iglesias.
Por su parte, los movimientos evangélicos experimentan un crecimiento notorio en poblados del interior. En la localidad de Baracoa, el pastor pentecostal Raúl de Jesús Muñoz Munder coordina visitas periódicas para asistir a personas enfermas y entregar víveres a cientos de pobladores. La denominación Asambleas de Dios expandió sus templos en esa región de apenas dos a cuarenta en tres décadas.
Emergencia sanitaria y abandono de servicios
El deterioro del sistema de salud se percibe con mayor crudeza en el oriente del territorio insular. En la comunidad de Cayo Granma, situada junto a Santiago de Cuba, la enfermera Clara Luaces asiste en soledad a cientos de habitantes locales ante la partida masiva de médicos. Las instalaciones registran altas temperaturas y carecen del suministro de agua corriente desde hace meses, lo que genera brotes infecciosos.
La trabajadora sanitaria debe recurrir a sus propios recursos económicos para conseguir medicamentos y sueros elementales en el marco de la crisis en Cuba que empuja a miles a migrar. Luaces señaló que el escenario actual sobrepasa en gravedad las dificultades experimentadas durante el recordado período especial de la década de 1990.
Asimismo, las condiciones viales complican cualquier traslado hacia los centros urbanos secundarios. En las carreteras orientales abundan los baches profundos y el tránsito motorizado ha sido reemplazado en gran medida por carros de tracción a sangre, reflejando el retroceso en la infraestructura básica de transporte.
Malestar social y descontento creciente
El desánimo y las quejas abiertas contra las autoridades comunistas se manifiestan con frecuencia en la vía pública. Pobladores expresan abiertamente su descontento con el régimen sin temor a detenciones, reflejo de la aguda crisis en Cuba y la falta de horizontes productivos. Quienes fueron consultados durante las coberturas periodísticas atribuyeron las carencias al manejo gubernamental antes que a sanciones externas.
Incluso antiguos partidarios del sistema manifiestan amargura por el estado de abandono actual. En hogares de ancianos de la capital, excombatientes y exempleados estatales dependen de la caridad eclesial luego de que sus parientes huyeran al extranjero. En localidades históricas como Santiago de Cuba, el silencio de las agrupaciones musicales evidencia el profundo golpe emocional que sufre la población.
Datos clave
- Caída de ingresos: los salarios estatales rondan los 6.500 pesos cubanos al mes, mientras un cartón de huevos cuesta 4.700 pesos.
- Rol humanitario: las congregaciones católicas y evangélicas asumen la entrega de medicamentos, comida y auxilio social ante la ausencia estatal.
- Éxodo masivo: hasta una cuarta parte de los ciudadanos ha abandonado el territorio insular en los últimos años, dejando comunidades sin médicos ni maestros.
- Deterioro de servicios: la falta de agua por cañería y los continuos apagones fuerzan el uso de técnicas como salar pescados para conservarlos.






