La severa crisis eléctrica en Ecuador ha desatado un fuerte incremento en la adquisición internacional de diésel para sostener la generación térmica de emergencia. La escasez de agua en los principales embalses obligó a las autoridades a recurrir a combustibles fósiles más caros, trasladando pesadas cargas financieras tanto a las arcas estatales como a las fábricas que buscan esquivar la paralización productiva.
Frente al descenso en la producción hidroeléctrica, la estatal Petroecuador reportó que entre enero y agosto de 2026 el país desembolsó 2.259 millones de dólares en importaciones de este combustible. La cifra representa una subida del 60 % en comparación con el mismo ciclo del año previo, a pesar de que el volumen físico importado apenas creció un 4,8 % al situarse en 98.444 barriles diarios.
El encarecimiento internacional del combustible
El drástico contraste entre los fondos erogados y el volumen adquirido responde a las cotizaciones en el mercado externo. En agosto de 2025, el costo promedio del barril rondaba los 97,92 dólares, pero doce meses más tarde trepó hasta los 173,01 dólares, lo cual representó un salto superior al 76 % en la factura energética de la nación andina.
Esta subida golpeó de lleno la planificación estatal en momentos en que la demanda de combustibles crecía a nivel general. Durante los primeros ocho meses de 2026, el consumo interno promedió 112.780 barriles diarios de diésel, lo que significó un alza interanual del 8 %, traccionada casi en su totalidad por la urgencia de generar energía eléctrica.
El requerimiento diario para las centrales termoeléctricas saltó de 4.794 a 8.287 barriles diarios, registrando una expansión de casi el 73 %. El aumento fue aún más pronunciado entre julio y agosto con una subida del 86 % en los despachos, período en el cual decayó notoriamente el caudal en la represa de Mazar, una infraestructura central para el abastecimiento eléctrico ecuatoriano.
Efectos de la crisis eléctrica en Ecuador en la industria
El sector corporativo también sufre las consecuencias operativas y monetarias de este escenario. Durante el mismo intervalo, el consumo industrial de diésel creció un 37,6 % interanual debido a que las fábricas debieron activar equipos electrógenos propios para no frenar sus cadenas de montaje.
De acuerdo con reportes del periódico Expreso, alrededor de 9.080 firmas que operan con redes de medio y alto voltaje fueron incluidas en los cronogramas de restricciones energéticas. Las desconexiones, que en un principio se proyectaron por lapsos de 24 horas continuas, sufrieron extensiones imprevistas que desarticularon los turnos laborales y la logística de entrega de mercaderías.
Para muchas compañías medianas y pequeñas, la autogeneración representa una traba casi insalvable debido a la falta de equipamiento adecuado. Quienes no disponen de generadores propios o carecen de la potencia necesaria experimentan pérdidas directas de producción, incumplimiento de contratos y mayores gastos de mantenimiento por el uso intensivo de maquinaria auxiliar.
Cuellos de botella y límites en la refinación
La creciente necesidad de abastecimiento generó además complicaciones operativas en las terminales de despacho. Se registraron demoras de hasta cinco horas para cargar camiones cisterna en Guayaquil, junto con reportes de inventarios reducidos en puntos de venta minorista.
Ante estos inconvenientes logísticos, Petroecuador implementó jornadas extraordinarias y aumentó las entregas desde el Terminal Pascuales, asegurando que no existe un desabastecimiento general en el territorio. Sin embargo, analistas del sector energético advirtieron que resulta indispensable transparentar los inventarios reales para garantizar la continuidad del suministro.
La vulnerabilidad del país se profundizó a raíz de las fallas en la Refinería de Esmeraldas, cuyo rendimiento decayó tras sufrir un siniestro en marzo. Al mermar la capacidad interna de refinación de crudo, la crisis eléctrica en Ecuador deja al sistema productivo enteramente expuesto a la volatilidad de los precios globales de los derivados fósiles.
Datos clave
- Gasto en alza: Ecuador destinó USD 2.259 millones a importar diésel entre enero y agosto de 2026, un 60 % más que en el mismo período de 2025.
- Demanda eléctrica: El consumo de diésel para plantas térmicas trepó casi un 73 % tras la caída de nivel en el embalse de Mazar.
- Impacto productivo: Más de 9.000 industrias afrontaron cortes programados, lo que elevó en un 37,6 % el uso fabril de combustible para autogeneración.
- Factura más cara: El costo promedio del barril importado pasó de USD 97,92 a USD 173,01 en un solo año.






